EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf

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La Eternidad es también el estado de inocencia que es de alguna manera la Vía
de la Infancia. La inocencia, es también reconocer vuestra ignorancia de todo lo
que no puede ser explicado por los sentidos, la razón o las emociones. La
Eternidad no es una percepción de la conciencia sino que es realmente un estado
de Gracia y de beatitud que sobreviene y se instala en estos tiempos en la Tierra,
y también para muchos de vosotros desde hace algún tiempo, dándoos a vivir
estos momentos de Gracia pero también estos momentos en que nada tiene
importancia exceptuando este mismísimo estado.
La inocencia, la infancia, la humildad, es lo que va a dirigiros y a llevaros a las
puertas de esta Eternidad y a vivir ya, en el mismo seno de este mundo, las
primicias, el sabor y también los efectos. Vivir la inocencia, es librarse de todo
pensamiento, de toda proyección en el futuro que sea.
La Eternidad no conoce el tiempo, por supuesto, y en este sentido, estando
sometidos al tiempo dentro de un cuerpo, concluís muy lógicamente que este
cuerpo no esta en nada concernido por la Eternidad, salvo por supuesto algunos
casos bien conocidos, en Oriente como en Occidente, de la incorruptibilidad de
la carne en el momento de la muerte. Pero esto concierne sólo a determinadas
almas que deben dar testimonio con su cuerpo, persistiendo más allá de la
muerte, como lo fue por ejemplo para la hermana Yvonne Aimée.
La inocencia es mucho más un momento en el que depositáis todas las armas y
no tenéis ya la necesidad de apropiaros de nada, de comprender nada o de que
algo sea « vuestro », si puedo decirlo así. Es el momento en que realizáis, como
persona, que la persona no ofrece ninguna esperanza de ningún modo, pues está
inscrita justamente en algo limitado llamado el nacimiento y la muerte. Por
supuesto que a menudo hablamos, en todas las tradiciones, en todas las
religiones, del alma y del Espíritu. Pero el alma tampoco es eterna, sólo dura un
tiempo. El alma, os ha sido explicado muchas veces, es un médium entre el
Espíritu y la persona, entre el Espíritu y el cuerpo.
La inocencia, no sólo es el momento en que vuestra alma se gira totalmente
hacia el Espíritu, sino que también es cuando ésta acepta su propia desaparición.
Es el momento en que nada de este mundo, nada del efímero puede alcanzaros,
engancharos, encadenaros a ninguna circunstancia de este efímero.
La inocencia, es también una de las puertas de la Libertad, porque a la inocencia
no le preocupa las comparaciones, los juicios, no se ocupa de posicionarse con
lo que sea. La inocencia es lo que os ha sido explicado y que habéis vivido con
respecto al instante presente, lo que fue nombrado en aquel momento el Aquí y
Ahora, HIC y NUNC del Arcángel Anaël.
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