ARTE Y COMPUTADORAS 2011.pdf


Vista previa del archivo PDF arte-y-computadoras-2011.pdf


Página 1...34 35 36373898

Vista previa de texto


© Diego Levis 2000/2011

Arte y computadoras

que con sus acciones contribuyen a la construcción de aquello que perciben. La obra
interactiva puede asimilarse, por este motivo, a una suerte de continuo work in progress, un
acontecimiento sin principio ni final, que una y otra vez empieza y termina en la mirada y en
el cuerpo de cada espectador creando un espacio en el tiempo.
Así como un film se desarrolla en un tiempo secuencial y en un espacio determinado
y un cuadro se vincula con un lugar y un tiempo uniforme, la obra interactiva se revuelve
en un tiempo sin temporalidad, que no es memoria de nada y que se confunde con el
espacio sin territorio que (no) ocupa.
El cine creó una nueva temporalidad, una duración en el tiempo que no es el de la
vida. En la pintura es posible seguir los gestos inmediatos del pintor. “Esto tiene efecto de
acercar en le tiempo el acto de pintar el cuadro y nuestro acto de mirarlo. En este sentido
concreto, todos los cuadros son contemporáneos. De ahí la inmediatez de su testimonio. Su
momento histórico está literalmente ante nuestros ojos” (Berger 2000:39). Una obra
interactiva, en cambio, carece no sólo de una temporalidad inherente a ella, sino también de
toda corporeidad que nos hable de su autor y de su tiempo. Las imágenes de una simulación
digital pasan fugaces por la pantalla, incapaces de retener el tiempo, ningún tiempo, nos
rodean como nos rodea el sonido de las palabras de tantos mensajes que oímos. Discursos y
sentidos de existencia efímera y valor incierto, testimonio del avance de lo efímero.

36