las drogas una industria capitalista y opresora y la juven.pdf


Vista previa del archivo PDF las-drogas-una-industria-capitalista-y-opresora-y-la-juven.pdf


Página 1...13 14 1516 17 18

Vista previa de texto


El estancamiento del consumo de heroína, el aumento del de cocaína y sobre todo de las drogas de diseño, se
debe a varios factores: uno, a la concienciación popular del carácter asesino de la heroína, concienciación
lograda tanto por la lucha implacable de la izquierda abertzale como por el efecto del SIDA. El aumento
de la cocaína, de la raya, se debe a la débil lucha denunciadora, a que no produce SIDA y a que no están todavía
suficientemente socializados los conocimientos científicos sobre sus demoledores efectos, es decir, se debe a la
pasividad abertzale y a la ignorancia social y AMBAS COSAS TIENEN ARREGLO. El aumento
impresionante de las drogas de diseño se debe, además de a lo mismo que antes, A LOS CAMBIOS
SOCIALES Y A LA NUEVA OFENSIVA DEL ESTADO. Los cambios sociales son los que afectan a la
precariedad de la juventud, que ve reducirse sus formas y horas de diversión a los fines de semana y que
concentra en ese tiempo todas sus ansias expansivas ciegas y acríticas. En esas condiciones, la economía
criminal tiene todas las de ganar por las peculiaridades de las nuevas diversiones, peculiaridades antes citas en
cuanto a locales y rutas, etc. Pero también incide en su expansión el que se conoce el SIDA y se desconocen los
efectos destructores de las nuevas drogas. Por último, y no hay que menospreciarlo, a la cíclica ruptura en los
hábitos y modas intergeneracionales por la tendencia de las generaciones más jóvenes a diferenciarse de la de
sus herman@s mayores. Con una situación así es fácil que una nueva droga, una "droga limpia", arrase.
Pero es sólo una parte del problema, porque existe la otra parte: la estrategia represiva del Estado. Pensamos
que no es casualidad que las nuevas drogas tengan tanta y tan fácil distribución justo cuando se producen en
poquísimo tiempo una serie de cambios que reducen al máximo la efectividad de la anterior estrategia de la
heroína: primero, la lucha implacable y con todos los medios, contra los altos traficantes que mantuvo la
izquierda abertzale; segundo, la denuncia pública incuestionable del papel de las drogas ilegales en la
guerra antiindependentista y de la función de las policías en su distribución, denuncia que es producto de
la sistemática y paciente tarea de la izquierda abertzale; tercero, los propios datos sobre el carácter asesino de
la heroína, que se sumaban a los anteriores; cuarto, la irrupción de una generación que ha vivido en sus
herman@s y conocid@s muchos de esos problemas y que no ha tenido que pasar por ellos para aprender de
su extrema peligrosidad, y quinto, la consiguiente movilización social mayoritaria contra todo ese asunto.
Estos cambios, que no se entienden sin el mérito impresionante de militantes abertzales de han dado sus
vidas por lograrlo, HAN FORZADO AL ESTADO A BUSCAR OTRA LÍNEA DE ATAQUE EN EL
FRENTE BIOQUÍMICO.
Las transformaciones sociales descritas han facilitado ese ataque, PERO TAMBIÉN EL INNEGABLE
RELAJAMIENTO DE LA IZQUIERDA ABERTZALE AL RESPECTO. Un relajamiento que tiene dos
causas que debemos analizar: una, no estudiar a tiempo el conjunto de cambios sociopolíticos,
socioeconómicos y culturales que propician el aumento del consumo de cocaína, de nuevas drogas ilegales y el
aumento explosivo de viejas drogas tradicionales pero presentadas con nombres y combinaciones nuevas.
La otra razón es la de haberse dormido en los laureles de la victoria cierta sobre la heroína, SIN PREVER
QUE EL ESTADO CONTRAATACARÍA POR OTRO LADO. Tras la muy positiva denuncia del uso
estatal de la droga como arma de guerra, la izquierda abertzale ha bajado el pistón, precisamente cuando se
acentuaban los cambios sociales descritos y cuando, en respuesta, el Estado, atacaba por otro lado. Nos hemos
dormido en los laureles cuando era conveniente, además de rentabilizar la victoria contra la heroína y el
Estado, TAMBIÉN ESTAR A LA ALTURA Y RAPIDEZ DE LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES
QUE CONLLEVABAN UN LANZAMIENTO DE OTRAS DROGAS Y DE LOS MUY PREVISIBLES
CAMBIOS EN LA OFENSIVA ANTIINDEPENDENDISTA. Una consecuencia de tal retraso es el relativo
desconcierto que ahora tenemos sobre las nuevas formas de drogadicción, por ejemplo.
En estas condiciones, el Estado apoya, impulsa y no reprime las nuevas drogas con objetivos claros: uno,
recuperar el espacio perdido por la respuesta abertzale en sentido general, en toda la sociedad, y
especialmente en lo relacionado a las redes de reparto, animándolas, movilizándolas directamente contra el
independentismo, es decir, AMPLIAR LA PRESIÓN GLOBAL ANTIVASCA RECURRIENDO A
TODOS LOS RECURSOS MOVILIZABLES CON LA ECONOMÍA CRIMINAL. No debe
sorprendernos este paso lógico con la dinámica estatal.
Dos, romper y revertir el aumento del independentismo en la juventud vasca, ofreciéndole masivamente
otras drogas y formas de consumo y diversión que, por las razones que hemos visto, cogen por sorpresa a la
izquierda abertzale en ese aspecto concreto. De este modo, con la ayuda inestimable de una impresionante
presión propagandística, incremento represivo descomunal, diluvio sobre el "apoliticismo de la nueva
juventud", etc., pretende levantar un muro de contención antiindependentista.