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Historia de la Gastronomía Francesa (1). Traducción por Carlos Mirasierras
la comida en sí misma, sino más bien del servicio a utilizar, es decir, la vajilla y
el modo de comer.
Estamos siendo testigos de una revolución continuada en el comportamiento
en la mesa, la cual se produce con la generalización del tenedor de dos puntas
-que nos llega de Venecia y Florencia en el equipaje de Catalina de Medici- y
con el uso general de de platos individuales (especialmente de cerámica),
vasos y copas importados de Murano, que reemplazan a sus homónimos en
plata, estaño o con baño de oro.
Sin embargo, su uso se convertirá en algo normal, como los cuellos de la
época de Enrique III, ya que para no manchar la vestimenta se ve conveniente
utilizar un tenedor como el que se ha mencionado antes. Este es el comienzo
de un cambio profundo en las actitudes. Ahora, el refinamiento es evitar el
contacto directo de los invitados con los alimentos.
Y, ¿qué comemos?
En el campo la gente
finalmente tiene lo suficiente
para comer, a pesar de las
guerras religiosa, y gracias a
un mejor control de la
producción de alimentos, que
además proporciona un mejor
abastecimiento de los centros
urbanos, y en particular de
París, como lo demuestran "les cris de París." Se come más carne de todo tipo,
especialmente los despojos en los que cabe incluir el hígado de ternera;
también las frutas, las ensaladas y los quesos de todas las regiones del reino
son parte fundamental de la alimentación de esos tiempos.
En la Corte, sin embargo, y en
comparación con la Edad Media,
hubo una disminución en el
consumo de carne y una
recuperación en el consumo de
verduras. El uso de la mantequilla
es mucho más común en la
cocina, así como el uso de trufas
y setas silvestres en los rellenos,
guisos, coberturas, y también el
uso de hierbas "modernas" como
el perifollo, estragón, albahaca,
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