Desarrollo emocional 0a3 simples.pdf


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Frente a situaciones de estrés, es posible que en el niño se den manifestaciones que pueden ceder
si existe una respuesta adecuada del ambiente. Estas son:
• Pérdida de logros evolutivos ya adquiridos (regresiones).
• Interrupciones del desarrollo.
• Dificultades para relacionarse.
• Cambios o inestabilidad en el afecto.
• Síntomas específicos (por ejemplo, trastornos del sueño o miedos agudos).

Elementos del vínculo del cuidador primario con el bebé
que pueden ser un factor de riesgo
Cuando prestamos atención a esta temática, en el caso de un bebé pequeño, debemos tener en
cuenta también que hay modos en su crianza que inciden como factores específicos de riesgo, de
manera invisible. Por ello, se deben evitar las siguientes situaciones:
• La inestabilidad de las figuras que ejercen los cuidados primarios, es decir, el cambio frecuente e imprevisible de los “rostros” que cuidan al bebé.
• La falta de establecimiento de rutinas y tiempos medianamente previsibles dentro de la vida
cotidiana.
• El trato negligente en cuestiones básicas como la higiene, la alimentación, el respeto por las
necesidades de descanso de un niño pequeño. Por ejemplo, un niño de 1 año necesita dormir
por lo menos 12 horas por día (incluyendo siestas).
• La violencia en todas sus formas: verbal, física, dirigida al bebé o presente en su entorno.
• Las situaciones de hiperestimulación* en las que el bebé no llega a procesar adecuadamente
los estímulos que recibe y, en consecuencia, se desorganiza activamente o bien se retrae abstrayendo su atención del entorno.

Frente al estrés, ¿con qué aspectos cuenta un niño?
Plasticidad del yo*: el yo del niño en desarrollo es plástico en sus posibilidades
de adaptación y transformación + Neuroplasticidad + Neogénesis*
+ Ambiente cuidador que funcione como un factor protector

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