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Desarrollo emocional.
Clave para la primera infancia
2. Problemáticas en el desarrollo
emocional del niño de 0 a 3 años
Otro elemento importante para considerar es la resiliencia*, es decir, la capacidad del ser humano
para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Esa capacidad de resistencia se prueba
en situaciones de fuerte y prolongado estrés. Podría decirse que la resiliencia es la capacidad de
sobreponerse a situaciones adversas12.
Los factores que involucran estrés psicosocial constituyen un riesgo importante para el desarrollo e
inciden en el establecimiento de dificultades y problemáticas, tanto en las relaciones del niño con los
adultos como en sí mismo.
Muchos de estos factores son pasajeros e involucran cambios o acontecimientos inesperados (separaciones, mudanzas, internaciones médicas), que demandan del niño en desarrollo y su familia
la movilización de recursos internos y externos que permitan la adaptación. Pero otros tienen origen
en situaciones crónicas de estrés, como la exclusión social. Los niños que crecen con sus derechos
vulnerados, en condiciones de extremo aislamiento, con las necesidades más básicas insatisfechas,
serán más vulnerables frente a las situaciones de estrés y con más probabilidades de presentar signos de sufrimiento en su desarrollo.
Siempre hay que tener en cuenta que el impacto final de un acontecimiento estresante o del estrés
sostenido depende de tres elementos:
• la severidad del acontecimiento o situación (su intensidad y duración en ese nivel de intensidad; lo imprevisto del acontecimiento y la frecuencia e impredictibilidad de su recurrencia);
• la edad del niño, sus recursos innatos y la fuerza de su psiquismo en formación;
• la accesibilidad y la capacidad de los adultos que lo rodean para servir como amortiguadores y ayudar al niño a comprender el evento o las circunstancias difíciles, y lidiar con ello.
Las fuentes de estrés que constituyen factores de riesgo pueden estar presentes en la vida de un niño
pequeño de diferentes maneras:
• Directa: por ejemplo, una enfermedad del niño que requiere su hospitalización.
• Indirecta: por ejemplo, uno de sus padres se enferma y esto lleva a una separación.
A su vez pueden ser:
• Agudas: por el impacto de un evento traumático como un accidente.
• Sostenidas: un ambiente hostil como estilo de relación en el hogar, por ejemplo.
A veces existe una serie de pequeños acontecimientos que de modo sostenido y acumulado inciden
como fuente de estrés y factor de riesgo. Por ejemplo, una serie de viajes de trabajo de alguno de los
adultos a cargo de su cuidado, aunque estos sean breves. Por otra parte, ciertos acontecimientos
y transiciones específicos que forman parte de la experiencia normal en la cultura pueden devenir
estresantes para un niño pequeño: por ejemplo, el nacimiento de un hermano o una mudanza de la
familia. Algunos niños experimentan estas transiciones con dificultad, mientras que otros realizan las
transiciones con suavidad y se adaptan a las nuevas circunstancias fácilmente.
12 Cyrulnyk, B. (2006): Una infancia infeliz no determina la vida: la resiliencia. Barcelona: Gedisa.
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