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Mundo Desconocido: El Necronomicon

señalando las similitudes entre los mitos de Lovecraft y las tradiciones mágicas orientales y occidentales.
Y, hablando del novelista Sax Rohmer, que fue una vez miembro del Amanecer Dorado, escribe:
"Rohmer, como H.P. Lovecraft, tuvo experiencia directa y consciente de los planos interiores, y ambos
establecieron contacto con entes no espaciales. Además, esos dos escritores rechazaron la confrontación
real con entes que son fácilmente reconocibles como los enviados de Coronzon-Shugal (el "guardián del
umbral", a quien Grant parece identificar con Cthulhu. Las máscaras de estos entes llegaban a tener el
don de una claridad tan grande, que ni Rohmer ni Lovecraft fueron capaces de afrontar lo que se
escondía debajo de ellas. Sin embargo, el insuperable aborrecimiento inspirado por dichos contactos
esconde una magia potencial comprimida y explosiva, que hace a estos dos escritores unos maestros en
sus respectivas ramas de ocultismo creativo". Cree que Lovecraft vacilaba y retrocedía al hallarse al
borde del Abismo que hay entre el séptimo y octavo plano de la existencia y, como consecuencia,
"empleó su vida en un vano intento de negar los poderosos Entes que lo movían".
Después de mencionar que Lovecraft insinúa la existencia de entes que "pisan las profundidades del
espacio que hay entre las estrellas", Grant continúa diciendo: "Históricamente hablando, el Dr. John Dee
(1527-1608l fue el primero en dejar un informe detallado de la relación humana con habitantes de la
brecha sin dimensiones que hay entre los universos". La mención del nombre de Dee en este contexto es
interesante, no sólo porque Lovecraft atribuye a Dee la única traducción del Necronomicon, sino también
porque Dee fue en el pasado uno de los mayores adeptos a la magia y que, por tanto, puede presentamos
alguna evidencia práctica de la existencia de entes no humanos. Dee, que era el astrólogo de la Reina
Isabel, estaba desprovisto de poderes "paranormales", pero trabajaba con un cierto número de
"visionarios" o videntes. El más inteligente de éstos era un tal Edward Kelly, un irlandés que era una
especie de granuja. Sin embargo, parece haber sido lo que hoy en día se llamaría un médium. A través de
la mediación de Kelly, que probablemente miraba un cristal o un vaso de agua, Dee mantuvo largas
conversaciones con espíritus, y las registró en varios centenares de páginas.
Lo interesante del caso es observar que en aquella época, en la década de 1580, nadie había oído hablar
nunca de lo que ahora se llama Espiritismo. El Espiritismo empezó en el siglo XIX, cuando en la casa de
la familia Fox en el estado de Nueva York fueron frecuentes los ruidos y golpes secos, y el "espíritu" se
identificó a sí mismo como un vendedor ambulante asesinado. (Las excavaciones realizadas más de
cincuenta años después descubrieron un esqueleto y una caja de buhonero junto a las paredes de la
bodega). En la actualidad parece bastante claro que Dee y Kelly hicieron lo que innumerables médiums
han hecho desde 1848, cuando los golpes secos se escucharon por primera vez. Los entes que se
comunicaban a través de Kelly no se identificaban como espíritus de muertos, sino como ángeles y otros
diversos espíritus, aunque esto puede haber tenido algo que ver con las esperanzas del propio Dee. Por
ello no puede haber duda de que, existan o no los espíritus, el inconsciente humano juega una parte
importante en la fenomenologia de los médiums. Yo mismo he llegado a la sospecha de que la mayoría
de "espíritus" son entes incorpóreos, aunque tampoco son lo que ellos dicen ser; podría tratarse de
embaucadores y estudiosos del mundo de los espíritus o, simplemente, delincuentes aburridos sin nada
mejor que hacer que jugar con los crédulos humanos.
Pero como Kelly era sin duda un granuja, el sentido común sugiere que la experiencia de Dee debe
contemplarse como no probada. Pero existe un importante indicio, una cierta evidencia, a su favor. Los
"espíritus" declararon que proporcionarían una serie de invocaciones mágicas o "claves" en un antiguo
idioma llamado Enoquiano. El Book of Enoch es un libro apócrifo del Viejo Testamento que describe la
forma en que los ángeles tuvieron relaciones sexuales con las hijas de los hombres y les transmitieron los
secretos básicos de la magia y el ocultismo. En la época de Dee sólo existían algunos fragmentos, aunque
un hombre viajero, Bruce, pudo traer una copia de toda la obra procedente de Abisinia en 1773. Desde
luego, está escrito en hebreo, no en "enoquiano". Pero los "espíritus" de Dee identificaron el lenguaje de
las "claves" como el de los ángeles del Book of Enoch. Y lo extraordinario es que el enoquiano es un
lenguaje con su propia gramática y sintaxis. En su biografía, Crowley escribe que es incluso mucho más
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