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Mundo Desconocido: El Necronomicon

centésima parte de Grecia y Roma de lo que disfruta el millonario cuyos yate y coche le permiten
vagabundear bajo los cielos mediterráneos... " (14 de febrero de 1924). "¡Nunca pasa nada! Quizá este es
el motivo de que mi fantasía salga a explorar extraños y terribles mundos... Mi vida cotidiana es una
especie de letargo desdeñoso, desprovisto por igual de virtudes y de vicios. No soy de este mundo, sino
un espectador de él, divertido y algunas veces disgustado. Detesto la raza humana, sus apariencias y
concupiscencias. Para mí, la vida es un arte delicado... aunque creo que el universo es un caos sin sentido
desprovisto de valores últimos..." (3 de febrero de 1924). Está atrapado en un mundo que detesta. Quizá
hubiera debido trasladarse a otro lugar, pero no pudo vencer su letargo. Su experiencia de vivir en otra
ciudad, Nueva York, fue tan frustrante que finalmente destruyó su ilusión de escapar de Providence.
Resulta sorprendente que no intentara suicidarse como su amigo Robert Howard, el creador de Conan el
Guerrero. Pero tenía un poderoso aliado: su mente subconsciente. Lo cual nos remite a Machen y a lo
que sucedió en aquella tarde del año 1899. Machen siempre rechazó entrar en detalles sobre la
experiencia. Nuestras únicas pistas parecen ser sus dos afirmaciones contradictorias sobre la hipnosis.
Pero esto, por lo menos, elimina la posibilidad de que Machen realizara cualquier forma de ritual
mágico, quizá alguna invocación al demonio. Cuando dice que no era hipnotismo, quiere significar que
no se trataba de un sueño o alucinación. Además, comunica a su amigo Munson Havens: "Puedo decirte
que el proceso que sugería el fenómeno era hipnotismo; no puedo decir más. Excepto esto: que estoy
completamente seguro de que mi proceso no se debe a eficaces ex opere operato (por actos eternos)".
Los estudiantes de magia dicen que sus rituales son eficaces ex opere operato. Funcionan como el
encender una luz eléctrica, no por autohipnosis. Todo esto da a entender que lo que hizo Machen fue de
alguna manera un intento de ponerse en contacto con la fuerzas más profundas de su mente
subconsciente. Aunque, incluso esta explicación, da como resultado más preguntas que respuestas,
siendo la más evidente: ¿por qué deben proporcionar revelaciones las fuerzas del subconsciente? Sueños
sí. Neurosis sí. Incluso delirios, alucinaciones o paranoia. Pero no visiones místicas. Según Freud, desde
luego, las visiones místicas son delirios. Pero esto también elude la pregunta, ya que Freud fue
"reduciendo" el misticismo a una especie de ilusiones. Machen afirma que lo que le sucedió no fueron
ilusiones o autohipnosis... En su notable trabajo Human Personality and Its Survival of Bodily Death, el
investigador en física F.W.H. Myers sugirió un intento de respuesta. Myers dedica un capitulo a los
genios, a las personas que demostraron tener poderes notables cuando eran muy jóvenes. En particular a
los "prodigios de cálculo", niños que pueden realizar enormes cálculos en segundos o minutos. En una
presentación del libro de Myers en 1961, Aldous Huxley puso los puntos sobre las ies preguntando: "¿Es
la casa del alma un mero bungalow con una bodega? ¿O tiene una escalera que sube por encima del nivel
de la conciencia con una base de basura debajo?". Freud, señala Huxley, sostenía el bungalow sobre un
punto de vista de cimientos, pero algunos casos de notable genialidad parecen sugerir que el hombre
posee una mente "superconsciente" así como una "inconsciente", y que también es extraña a la
personalidad cotidiana.
Hace algunos años, me dediqué a desarrollar estos puntos de vista de Myers y Huxley. La causa
inmediata fue una serie de ataques de pánico, producidos por mi sobrecarga de trabajo, que casi me
llevaron a un derrumbe nervioso. He narrado la historia con detalle en mi libro Mysteries, por lo que no
la voy a repetir aquí. Todo lo que hay que decir es que mis luchas contra estos ataques nocturnos de
pánico me convencieron de que Myers y Huxley tenían razón al creer que la personalidad tiene un
desván "superconsciente", aunque en dicho desván hay muchos niveles. De hecho, puede ser más exacto
emplear la imagen de un gran bloque de pisos en lugar de una casa con dos azoteas. Lo mismo, supongo,
puede aplicarse a los cimientos; el inconsciente debe tener muchos niveles.
Me sentí particularmente atraído por el fenómeno conocido por la personalidad múltiple. En una
situación de gran tensión, algunas personalidades pueden "dividirse" en dos o más personas diferentes.
Se comportan como entidades distintas, como si una serie de almas "tomaran posesión" del cuerpo.
Myers también había comentado esto en su libro. Habla, por ejemplo, del intrigante caso de Louis Vivé,
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