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Mundo Desconocido: El Necronomicon

un muchacho delincuente que, asustado por una víbora cuando tenía catorce años, empezó a sufrir
ataques epilépticos mostrando síntomas de histeria. Entonces desarrolló una personalidad completamente
degenerada: borracho, pendenciero y codicioso. Hallándose en el hospital afectado de una parálisis en un
lado, lanzaba largas peroratas, insultaba a los doctores y se comportaba con una "impudicia propia de los
monos". Era dado a hacer discursos sobre política de izquierdas y ateísmo.
Los doctores experimentaron con "magnetismo", y descubrieron que con una aplicación de acero, la
parálisis se desplazaba al lado izquierdo de su cuerpo. Cuando esto sucedía, su personalidad cambiaba
radicalmente: se volvía sensible, modesto y razonable, y no quería hablar sobre política o religión
basándose en que no sabía nada de estos temas. Parecía como si el shock producido por la víbora hubiese
disociado de alguna manera los lados derecho e izquierdo de su cerebro y le hubiese dado dos
personalidades independientes.
En muchos casos de personalidad múltiple, el paciente se divide en tres o más personas diferentes (en el
reciente caso "Sybil", relatado por Flora Rheta Schreiber, había dieciséis). Lo interesante del asunto es
que las personas forman a menudo una jerarquía, como si estuviesen dispuestas en escalera. Las más
elevadas lo saben todo sobre las que están por debajo de ellas y, en muchos casos, la personalidad
situada más arriba presenta un control y una madurez mayores que los que demuestra tener el paciente en
su vida real. Además, cuanto más abajo se mira la "escalera", tanto más infantiles y limitadas se hacen
las "personalidades". En el caso de Doris Fisher, que se produjo aproximadamente en el cambio de siglo,
la personalidad más inferior era poco más de una grabadora, desprovista por completo de vitalidad y
capacidad para pensar.
El sicólogo Pierre Janet hizo la interesante observación de que cuando las personas están inmersas en un
estado de ansiedad o depresión permanente, se hacen "más estrechas" como si trataran de economizar
energía vital. Algunas veces se estrechan tanto que pierden el sentido del olfato o del tacto.
Lo más extraño es que la "personalidad amplia" aún permanece, y Janet descubrió que a menudo podía
comunicar con ella mediante susurros. Por ejemplo, podía ordenar con un susurro a un paciente histérico
que levantara un brazo y éste obedecía. Seguidamente le preguntaba con su voz normal por qué tenía su
brazo en el aire y el paciente quedaba asombrado y confuso al verlo.
He sugerido que se podría concebir la "personalidad total" como un círculo, como la Luna llena. Pero
una persona que desarrollara su "personalidad total" sería casi un dios. Muchos de nosotros quedamos
bastante más restringidos. Somos supercautos y estamos supertensos. Incluso la personalidad más vital y
"abierta" no es probablemente mayor que una simple cuarta parte de la Luna.
Ahora repito: lo extraño parece ser que, en algún sentido, la personalidad "total" no tiene que
desarrollarse. Ya está ahí, como por ejemplo, la curiosa capacidad de los prodigios del cálculo. Estoy de
acuerdo en que esto es una paradoja, pero existe un número tan grande de evidencias que hace pensar
que es verdad. Nos "restringimos" a nosotros mismos. Por ejemplo, alguien puede sentirse débil,
nervioso y enfermo sencillamente por no poder "abrirse", relajarse en la personalidad más amplia.
Algunas de las crisis que fuerzan a una persona a recurrir a sus reservas vitales pueden hacer que la
enfermedad se desvanezca en una sola noche. Wilhelm Reich estaba empleando un concepto similar
cuando hablaba de la "personalidad blindada", cuando una persona desarrolla ciertas características en
forma de defensa: quedan atrapadas en el "blindaje", tomándolo por su "propio yo real".
Por tanto, lo que estamos sugiriendo es que poseemos una personalidad más elevada, más amplia, que
realmente puede "saber mejor" que el limitado yo cotidiano.
Esta es, admitámoslo, una visión completamente fuera de toda ortodoxia de la personalidad humana, y
algo que los partidarios de Freud encuentran imposible de sostener. Los partidarios de Jung pueden
encontrarlo menos extraño porque Jung aceptaba la noción de una consciencia que trasciende de lo
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