Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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que encontramos permanecían sobre los caldenes o sobre los postes
del alambrado y desde allí bajaban para capturar insectos,
lamentablemente no los pude ver cazar algo de mayor tamaño
porque eso era lo que realmente me interesaba, quería ver si
comparten la “técnica” que suele emplear Necul y que consiste en
permanecer durante largos minutos si es necesario de un modo
completamente estático, moviendo apenas la cabeza como tratando
de focalizar o divisar algo. En ocasiones después de un lance llego y
me lo encuentro posado en una rama, lo llamo pero él nada, continua
inmóvil a pesar de mi insistencia entonces me acerco para tentarlo a
que suba al guante y de baya a saber uno donde sale volando un
pajarito que seguramente era lo que él estaba estudiando como
atrapar.
El volar en espacios cerrados tiene su encanto, uno ve
como su ave acude al llamado sorteando obstáculos, si de
cazar se trata las persecuciones suelen ser mucho más
agiles y divertidas pero lamentablemente lo más probable
es que nos perdamos el desenlace por ocurrir detrás o
arriba de una planta.
El cazadero que solíamos usar en la primer temporada eran
un medanal de más o menos 25 o 30 hectáreas rodeadas
de acacias, álamos y demás arboles en los que se
encontraban todo tipo de pajaritos. Normalmente
caminábamos junto a la cortina arbolada y los lances se
producían hacia su interior, rara vez era hacia el centro del
campo. La mayoría de los pajaritos al ver un depredador
buscaban el refugio que les brindarían las ramas en vez de
salir a cielo abierto donde otro predador como puede ser
un cernícalo (Falco sparverius) o un aplomado (Falco
femoralis) tendría más posibilidades de capturarlo. Esto
favorecía enormemente a Necul dada su técnica de caza en
lo sucio. Si por alguna razón la presa salía en el sentido
contrario él la perseguía pero no por mucho tiempo, a no ser que la tuviera muy cerca, si era así sí seguía
apretando porque sabía que obligaba a que la presa embarre pero sino en cuanto notaba que se le estaba
alejando abandonaba la persecución.
Cuando me propuse acostumbrar a Necul a volar en espacios abiertos observé que si lo llamaba al guante
desde una distancia corta (30mts por ejemplo) acudía con facilidad pero si me alejaba 50 o 60mts la
situación era otra, me miraba y piaba pero no se decidía a volar. Había algo que lo frenaba, y cada vez
estoy más convencido que ese algo es inseguridad, temor a convertirse en presa de un predador mayor, su
permanente mirada al cielo así me lo sugería. Otras veces si lo apretaba un poco en su peso solía acudir
desde distancias mayores a las habituales pero lo hacía con un vuelo al ras del suelo hasta mitad de camino
para luego llegar a mis pies corriendo y finalmente volar en forma vertical hasta el puño.