ROBERT BLOCH Biografia y Compilado De Relatos.pdf

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Al cabo de varias horas, me sentí lo bastante calmado para tomar el tren. Durante el largo viaje de
regreso, estuve tranquilo, y lo he estado igualmente ahora, mientras escribía esta relación de los
hechos. Tampoco me alteré cuando leí en la prensa la noticia de que mi amigo había fallecido en un
incendio que destruyó su vivienda. Solamente a veces, por la noche, cuando brillan las estrellas, los
sueños vuelven a conducirme hacia un gigantesco laberinto de horror y locura. Entonces tomo
drogas, en un vano intento por disipar los recuerdos que me asaltan mientras duermo. Pero esto
tampoco me preocupa demasiado, porque sé que no permaneceré mucho tiempo aquí. Tengo la
certeza de que veré, una vez más, aquella temblorosa entidad de las estrellas. Estoy convencido de
que pronto volverá para llevarme a esa negrura que es hoy morada de mi amigo. A veces deseo
vivamente que llegue ese día, porque entonces aprenderé yo también, de una vez para siempre, los
Misterios del Gusano.
ALGO LLAMADO ENOCH.
Empieza siempre de la misma manera.
Ante todo, la sensación.¿No habéis notado nunca el paso de un pequeño pie que camina sobre
vuestro cráneo? ¿Un sonido de pasos sobre vuestra calavera, arriba y abajo, arriba y abajo? Empieza
siempre así. No podéis ver quién es el que camina. Después de todo, está encima de vuestra cabeza.
Si sois hábiles, esperáis el momento oportuno y pasáis súbitamente una mano por vuestros cabellos.
Pero nunca podréis atrapar a quien camina de esa manera, y él lo sabe. Aunque apretéis ambas
manos contra la cabeza, él siempre consigue escabullirse. O tal vez salta. Es terriblemente rápido. Y
no podéis ignorarlo. Si intentáis no escuchar sus pasos, hace más ruido. Se desliza hacia atrás, a lo
largo de vuestro cráneo, y os musita algo al oído. Podéis sentir su cuerpo, minúsculo y frío,
apretado, adherido a la base de vuestro cerebro. Sus garras deben de ser suaves, pues no hacen
daño, pero más tarde encontraréis pequeños arañazos en el cuello, que sangran y sangran.
Todo lo que sabéis es que algo minúsculo y frío está ahí adherido. Está pegado, y os susurra al oído.
Esto ocurre cuando quereis combatirlo. Intentáis no escuchar lo que dice. Porque Si lo escucháis,
estáis perdidos. Y luego tenéis que obedecerle. ¡Oh, es sabio y malvado!
Él sabe cómo luchar y amenazar si osáis oponerle resistencia. Pero yo mismo, alguna vez, lo
intento, aunque es mejor para mí escuchar y obedecer. Mientras esté dispuesto a escucharlo, por otra
parte, las cosas no marchan demasiado mal. Porque él sabe ser persuasivo, sabe tentar. ¡Cuántas
cosas ha prometido en sus pequeños, insinuantes cuchicheos! Y mantiene sus promesas.
La gente cree que soy pobre, porque nunca tengo un céntimo y porque vivo en una vieja choza a la
orilla del pantano. Pero él me ha hecho rico. Cuando hago lo que él quiere, me lleva consigo, fuera
de mí mismo, durante días y días. Hay otros lugares más allá de este mundo. Lugares donde yo soy
rey. La gente se burla de mí y dice que no tengo amigos: las chicas de la ciudad me llaman
"espantapájaros".A veces -después de que he cumplido sus órdenes- me trae reinas que comparten
mi lecho.¿Sueños? No creo. Es la otra vida la que sólo es un sueño; la vida en la choza a la orilla del
pantano. Esa vida no me parece real. Y tampoco los homicidios. ¡Sí, yo mato gente!
Enoch lo desea, ¿sabéis? Me lo ordena. Me pide que mate para él.
No me gusta matar. Alguna vez he intentado combatirlo, rebelarme -ya os lo he dicho, ¿os
acordáis?-, pero ahora ya no puedo. Él quiere que yo mate. Enoch. La cosa que vive encima de mi
cabeza. No puedo verlo, no puedo atraparlo. Sólo puedo notarlo, escucharlo. Sólo puedo
obedecerle. A veces me deja solo durante días y días. Luego, de pronto, lo noto ahí, rascando sobre
mi cerebro. Oigo su murmullo uniforme, y me habla de alguien que está atravesando el pantano. No
