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Para entonces, antes de volcarse en las escenas de guerra, Ferre Clauzel era un niño
prodigio. A los 14 años ya exponía y comercializaba sus cuadros en Estados Unidos. Pero
jamás dejó de formarse. Ingresó en la escuela de bellas artes ABC de París, y más tarde en el
estudio Torrás, esta vez en España. Los resultados son hoy sobrecogedores.
El grupo de su obra se sustenta en cinco bellas columnas clásicas. Los temas
principales que ha trabajado Ferre Clauzel son el arte militar, el paisaje, el bodegón, el retrato,
y los dibujos al óleo sobre papel, dando lugar a un hermosísimo templo dedicado al color y
decorado con escenas exquisitamente dibujadas y de gran fuerza expresiva.
Su técnica realista testifica acerca del don del artista. En su obra prevalece el dibujo
sobre el color, aunque la presencia de éste también es determinante para forjar el encanto que
transmiten las pinturas de este genio ignorado por la mayoría. Son lienzos tal vez menos
detallados que los de Ferrer Dalmau pero a menudo más vaporosos y mágicos, más
melancólicos y románticos. Pinturas que hablan de un pintor apasionado capaz de hacer
estremecer con sus cuadros a los hombres y mujeres más sensibles que se acerquen a
contemplar este gran arte.
Entre su vasta obra de contenido militar destacan las escenas de batallas, los soldados
montados a caballo en marcos naturales, los personajes históricos más olvidados. La
influencia de su pintura militar, por otra parte, se remonta a pintores como Cusachs, Detaille o
Meisonier. En cualquier caso, hablamos de un pintor con un estilo muy personal y cuidado.
Los legendarios tercios españoles, por ejemplo, han sido inmortalizados por los pinceles de
Ferre Clauzel en varios de sus cuadros. De los cuales tal vez Los tercios en Albuch sea la mejor
obra dedicada por este pintor a los mejores soldados del mundo en el siglo XVI.
Con un punto de vista bajo, cinematográfico incluso, la famosa unidad avanza hacia el
frente con sus lanzas erizadas comunicando al espectador la tormenta que se avecina cuando
estos hombres entren en combate. Por encima de ellos, docenas de lanzas de alargada figura
se recortan contra el cielo agitado.

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