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La Palabra
Crece sin parar la industria del software
de la mano de la Universidad
Hecho en Tandil
Han cambiado los paradigmas. La ciudad industrial tradicional está mutando hacia el rubro de la tecnología
donde la materia prima no se funde ni
se mecaniza porque se trata de ideas.
Hay más de 40 empresas y más de
1500 trabajadores que se dedican al
desarrollo de productos del soft o
componente de otros desarrollos
mayores.
Diego Bossio, Lino Barañao, Roberto Tassara, Néstor Auza y Pablo Bossio,
gestionando facilidades para las empresas locales.
R
oberto Tassara es el rector de la Universidad
Nacional del Centro, una institución que le cambió el destino a la ciudad. Y hoy, ese plus educativo, cultural y emprendedor sostiene una de
las industrias más prósperas del mundo: la del software, esos programas que hoy están en todos los momentos de nuestra vida: cuando suena el despertador,
cuando nos transporta el auto, cuando hablamos por
teléfono, cuando vamos al Banco y cuando asistimos al
médico; cuando reservamos un viaje, cuando miramos
televisión y hasta cuando nos hacen una multa por dejar
el auto mal estacionado.
El software está en todos lados y todo el tiempo. Y en
la Unicen se producen cada día con más complejidad
tecnológica. Más de 40 empresas están asociadas a la
Unicen y conforman el “Polo”. Tienen sus oficinas distribuidas a lo largo y ancho de la ciudad. Muchas veces
no tienen ni siquiera un cartel que las identifique, pero
lo cierto es que dan trabajo a más de 1500 personas.
“Todo empezó en la gestión de Néstor Auza, con la participación de una empresa (Idea Factory). A partir de
esa idea se fueron incorporando otras porque había una
ventaja comparativa importante: la carrera de Ingeniería
en Sistema que generaba muy buenos graduados, los
que en ese tiempo emigraban a Buenos Aires, Córdoba
y Rosario” reseña Tassara.
“El crecimiento fue exponencial”, asegura el rector. “Se
fueron radicando en toda la ciudad. Hay más de 40 empresas; desde grandes a menores. En su mayoría, se
dedican al desarrollo de software; otras, menos pero
cada vez más, desarrollan productos completos”,
añade.
“Las empresas empiezan a prestar atención al desenvolvimiento de la carrera de Ingeniería, que es fundamental, porque en este caso el valor agregado es la
inteligencia, y comienzan a radicarse y a firmar convenidos con la Universidad”, agrega.
Recientemente se ha empezado a trabajar en lo que se
ha llamado la II etapa del desarrollo del polo. La idea es
agregar más valor desarrollando mayor cantidad de productos, que son desarrollos completos y no partes que
se integran luego a un conjunto mayor. Una buena parte
de ellas exporta y genera dólares siempre necesarios
para el país.
A su vez, eso empieza a generar mecanismos de pasantías. Los estudiantes hacen sus prácticas y las em-
“Gracias a la intervención de Pablo Bossio y Diego Bossio nos pudimos reunir con el ministro de Ciencia y Téc-
PRO.CRE.AR
cada vez
más grande
El complejo de Pujol y Quintana avanza a pasos agigantados. Las 628 viviendas que requerirán más de
400 millones de inversión movilizan la economía
local. Hasta la fecha, y sólo en infraestructura, ha
participado un centenar de empresas. Se espera
que ese número se multiplique en la segunda etapa.
Diego Bossio hizo llegar su agradecimiento a los
empresarios y trabajadores de la ciudad que darán
respuesta a más de 2.500 personas que perseguían
el sueño de la casa propia.
8 • OCTUBRE 2014
presas consiguen recursos humanos bien preparados.
