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La Palabra
ENRECORDANDO
GRANJA LOSAL
PIBES
ESTÁN POR EMPEZAR A TECHAR EL JARDÍN DE INFANTES
GENERAL
Fernández: “Lo único que puede
vencer el destino del hombre
es la ternura”
“Cuando se empiezan a resolver cosas, el mundo deja de ser
tan agresivo. Cada uno de nuestros pibes que vuelven a la
Granja con su mujer y sus hijos -nosotros decimos- se los
hemos robado al sistema perverso de la barrita, el robo
y la droga. Pero la pelea no es fácil. El sistema se defiende
porque se nutre de esos pibes que caen”, asegura Walter.
E
n Granja Los Pibes avanza la construcción de un
Jardín de Infantes, un suceso destacado para coronar 25 años de esfuerzo ininterrumpido para incluir a los más pequeños en una sociedad que no
siempre da las oportunidades que reclama. El Gobierno
Nacional ha decidido invertir allí donde parece que los
programas de niñez -que no siempre funcionan- funcionan mejor que en ningún otro lado. El secreto, dice Walter Fernández, es la ternura. Si no hay abrazo sincero, el
corazón del pequeño no se abre y si eso no ocurre, no
hay programa que valga.
Walter y Mabel son el alma de ese sueño que no para de
crecer. Aseguran que han criado juntos a más de 100
chicos, muchos de ellos hoy hombres, padres, madres,
trabajadores y trabajadoras comprometidos.
Quien es un referente ineludible en Tandil de los programas de Niñez y fue convocado por Diego Bossio como
secretario de Organización del PJ Tandil, Walter Fernández, cuenta todo lo que no se cuenta del proceso de inclusión que no siempre es efectivo. Vale la pena retener
sus conceptos. No están en los libros ni en los instructivos ministeriales. Llevan 25 años reescribiéndose.
-¿Cómo marcha la construcción del Jardín de Infantes?
-La obra está avanzando muy bien; estamos a punto de
techar. Es una obra que estamos esperando porque ha
aumentado la cantidad de pibes que tenemos, sobre todo
en esa edad, en la edad del maternal y del jardín.
-Parece ser el paso definitivo de un cambio estratégico
de la Granja, la que nació como espacio para adolescentes y fue cambiando hacia un espacio para los más
pequeños.
-Vinimos bajando en la edad a medida que veíamos que
el “paco” iba avanzando en Tandil y lo difícil que era trabajar con un pibe que consumía “paco” desde los 13 o 14
años. Esos pibes no aceptaban ningún tipo de reglas de
juego.
-Ni reglas ni ganas de vivir…
-La Granja es un programa -y así deberían ser todos los
programas de Infancia- que trata de recibir a los chicos
6 • OCTUBRE 2014
que están condenados a morir y seducirlos para la vida.
Hay una vida posible; la que tiene al mundo del trabajo
como articulador. Uno los cría para eso a los chicos.
Para que sean parte de una sociedad de los trabajadores.
Fuimos bajando la edad para que el pibe se criara con
nosotros y para que cuando llegue a los 13 o 14 años
tenga herramientas y fortalezas para decirle que no a algunas cosas que andan en la calle, al “paco”, por ejemplo. Y lo vamos logrando.
En quienes hacen el Maternal con nosotros, se nota el
cambio. Primero, en lo nutricional. Llegan con bajo
peso. No me animo a hablar de desnutrición en Tandil
pero sí puedo asegurar que hay casos de bajo peso; mal
alimentados. Después es el tiempo de la información y
la formación.
-Hay muchos programas de niñez, infinidad, pero los
resultados no siempre se notan. Como si les faltara un
anclaje territorial, un elemento que no puede transmitirse cuando vienen tan “enlatados”.
-Elías Neuman hablaba de la gran Industria del Menor,
donde los menores son materia prima del trabajo de los
adultos sin importar finalmente cómo terminaba ese
pibe. Y es cierto. De hecho yo también trabajo con pibes,
pero puedo decir que tengo muy pocos chicos que pa-
“
Nosotros tenemos en
claro que nuestro rol
es cuidar a esos pibes,
como todo ser adulto
tiene el mandato de
cuidar al cachorro
”
saron por la Granja y hoy están en cárcel. En otros hogares la proporción es inversa; la gran mayoría termina
en penales. Ahí es cuando se ve claramente que los adultos utilizaron a los pibes para justificar su trabajo pero
no para ayudarlos realmente.
-Formas de entender el trabajo y la vocación…
-Son modelo de cómo interpretar la infancia. Nosotros
tenemos en claro que nuestro rol es cuidar a esos pibes,
como todo ser adulto tiene el mandato de cuidar al cachorro. Basta dar un paseo por la Granja para darse
cuenta de cómo funciona. El adulto es el que abraza al
cachorro y lo cuida. Una de las pocas cosas que puede
torcer el destino del hombre es la ternura.
Cuando el pibe entiende que vos lo querés en serio, que
lo abrazas en serio, se abre y cuando eso ocurre es una
verdadera esponja que recibe todo lo que le das. Y lo que
nosotros queremos dejarle como mensaje es que deben
ser parte de una sociedad de trabajadores y deben tener
las herramientas para eso. Nosotros pretendemos darle
esas herramientas.
