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trono cerca de 919 a. E.C. (1Re 22:51.) La última vez que se le menciona en su papel de profeta
(esta vez en Judá) es hacia el final del reinado de ocho años del rey Jehoram de Judá, reinado que
empezó en 913 a. E.C. (2Cr 21:12-15; 2Re 8:16.)
Jehová proveyó en la persona de Elías una columna de apoyo para la adoración verdadera en un
tiempo en que la condición espiritual y moral de Israel había decaído de manera alarmante. El rey
Acab, hijo de Omrí, había continuado la adoración de becerros introducida por Jeroboán, y, peor aún,
se había casado con Jezabel, la hija del rey sidonio Etbaal. Bajo su influencia, Acab incrementó en
gran manera sus pecados por encima de todos los reyes anteriores de Israel, al introducir la
adoración de Baal en gran escala. Se multiplicaron los profetas y los sacerdotes de Baal, y la
corrupción alcanzó un grado extremo, pues el odio de Jezabel hacia Jehová provocó la persecución
y el asesinato de sus profetas, lo que los obligó a esconderse en cuevas. (1Re 16:30-33; 18:13.)
Alimentado por cuervos. Elías aparece por primera vez en el registro cuando Jehová le envía
para anunciar castigo sobre Israel debido a sus pecados. Sus primeras palabras registradas son:
“¡Tan ciertamente como que vive Jehová el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de
pie [...]!”. Indica que Jehová, el Dios vivo de Israel, ha decretado que no llueva ni haya rocío durante
varios años, excepto por orden de la palabra de Elías. Este período duraría tres años y seis meses.
(1Re 17:1; Snt 5:17.) Después de este anuncio, Jehová dirige a Elías al valle torrencial de Kerit, al
E. del Jordán, en el territorio de la tribu de Gad. Allí, los cuervos le llevan alimento de forma milagrosa,
y Elías consigue agua del valle torrencial, que con el tiempo se agota debido a la sequía. Jehová
continúa guiándole y le envía fuera del territorio de Israel, a Sarepta, ciudad fenicia dependiente de
Sidón. En este lugar —cerca de la ciudad de Sidón, donde gobierna el suegro del rey Acab, Etbaal
(1Re 16:31)— Elías halla a una viuda preparando la última comida para ella y para su hijo con lo que
le queda de harina y aceite. Entonces Elías le pide una torta, con la promesa de que Jehová proveerá
para ella durante la sequía. En respuesta a la solicitud, la mujer, que ha reconocido a Elías como un
hombre de Dios, accede a su petición y es bendecida. (Compárese con Mt 10:41, 42.) Durante la
estancia de Elías en casa de la mujer, el hijo de ella muere. Elías ora a Dios, y Él le devuelve la vida
al muchacho, siendo la primera resurrección de la que hay registro y el tercero de los ocho milagros
de Elías. (1Re 17.)
¿Cómo convenció Elías a Israel de que Jehová es el Dios verdadero?
Mientras tanto, Acab ha estado buscando sin éxito a Elías por todas partes, sin duda para matarlo.
(1Re 18:10.) Por fin, Dios le da instrucciones a Elías para que se presente a Acab. Cuando ambos
se encuentran, Elías solicita una reunión con los 450 profetas de Baal y los 400 profetas del poste
sagrado (aserá). Acab reúne a los profetas en el monte Carmelo, cerca del mar Mediterráneo.
(GRABADO, vol. 1, pág. 950.) Elías propone ante el pueblo una prueba para demostrar quién es el
Dios verdadero a quien se debe seguir: todos han de reconocer al Dios que consuma el toro que se
le haya sacrificado. El pueblo lo considera justo y concuerda en que se haga así. Primero se invoca
a Baal, pero en vano: no hay fuego ni ninguna prueba de que Baal sea un Dios vivo, a pesar de las
oraciones y de los cortes rituales que se infligen sus profetas. Durante la mayor parte del día, cojean
en derredor del altar bajo un sol ardiente, mientras que Elías se mofa de ellos con sarcasmo, lo que
aumenta su frenesí. (1Re 18:18-29.)
Cuando le llega el turno a Elías, repara con doce piedras un altar que había sido derribado, muy
probablemente por instigación de Jezabel. A continuación hace que el pueblo empape con agua la
ofrenda y el altar por tres veces, e incluso se llena de agua la zanja que había alrededor del altar,
quizás de unos 32 m. de lado. (1Re 18:30-35.) Más o menos a la hora de la ofrenda diaria de grano
del atardecer, Elías ora una vez a Jehová, quien envía fuego desde el cielo para consumir,
no solamente la ofrenda, sino también la leña, las piedras del altar y el agua de la zanja. (1Re 18:3638.) Todo el pueblo cae sobre su rostro al ver esto y clama: “¡Jehová es el Dios verdadero! ¡Jehová
es el Dios verdadero!”. Luego Elías hace que se degüelle a los 450 profetas de Baal en el valle
torrencial de Cisón. Jehová contesta la oración de Elías y da fin a la sequía enviando un aguacero.
Después de esto, Elías, ayudado por el poder de Jehová, corre unos 30 Km. delante del carro de
Acab hasta Jezreel. (1Re 18:39-46.)
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