EMT 2015 (2).pdf


Vista previa del archivo PDF emt-2015-2.pdf


Página 1...65 66 676869138

Vista previa de texto


nombre de la madre de David. Algunos han creído que su madre fue Nahás, pero es más probable
que Nahás fuese el padre de las medio hermanas de David. (2Sa 17:25; véase NAHÁS núm. 2.)
Belén, a unos 9 Km. al SSO. de Jerusalén, era el pueblo natal de David y el lugar donde habían
vivido sus antepasados Jesé, Obed y Boaz. En algunas ocasiones Belén recibe el nombre de la
“ciudad de David” (Lu 2:4, 11; Jn 7:42), pero no debe confundirse con Sión, en Jerusalén, la “Ciudad
de David”. (2Sa 5:7.)
Su juventud. La primera vez que aparece David en el registro bíblico estaba vigilando las ovejas
de su padre en un campo próximo a Belén, lo que hace pensar en que fue también en un campo
cercano a Belén donde más de un milenio después unos pastores escucharon impresionados el
anuncio del ángel de Jehová sobre el nacimiento de Jesús. (Lu 2:8-14.) Samuel, enviado por Dios a
la casa de Jesé para ungir a uno de sus hijos como futuro rey, había rechazado a los siete hermanos
mayores de David, diciendo: “Jehová no ha escogido a estos”. Por último, se envió a buscar a David,
que se hallaba en el campo. Cuando entró —“rubicundo, un joven de hermosos ojos y gallarda
apariencia”—, hubo en el ambiente cierta expectativa, porque hasta entonces nadie sabía a qué
había ido Samuel. Fue entonces cuando Samuel recibió el siguiente mandato de Jehová: “¡Levántate,
úngelo, porque este es!”. De él, precisamente, Jehová dijo: “He hallado a David hijo de Jesé, varón
agradable a mi corazón, que hará todas las cosas que yo deseo”. (1Sa 16:1-13; 13:14; Hch 13:22.)
Los años que David pasó como pastorcillo tuvieron una profunda influencia en el resto de su vida.
La vida al aire libre le preparó para vivir como fugitivo cuando, más tarde, tuvo que huir de la furia de
Saúl. También adquirió destreza en lanzar piedras con la honda, desarrolló aguante y valor, así como
una buena disposición para buscar y rescatar a las ovejas que se separaban del rebaño, no dudando
en matar a un oso o a un león cuando fue necesario. (1Sa 17:34-36.)
Sin embargo, a pesar de su valor como guerrero, también alcanzó renombre por tocar el arpa y
escribir poesía, talentos que quizás cultivó durante las largas horas que pasó cuidando las ovejas.
Asimismo, David llegó a ser conocido como diseñador de nuevos instrumentos musicales. (2Cr 7:6;
29:26, 27; Am 6:5.) El amor que David sintió por Jehová elevó sus composiciones muy por encima
de un mero entretenimiento, y las convirtió en obras maestras clásicas dedicadas a la adoración y
alabanza de Jehová. Los encabezamientos de al menos 73 salmos indican que David fue su
compositor; sin embargo, también se le atribuyen otros salmos. (Compárese Sl 2:1 con Hch 4:25; Sl
95:7, 8 con Heb 4:7.) Es muy probable que algunos salmos —por ejemplo, el 8, 19, 23 y 29— reflejen
las experiencias de David como pastor.
Toda la formación que obtuvo mientras cuidaba de las ovejas le preparó para una función más
importante: pastorear al pueblo de Jehová, tal como está escrito: “[Jehová] escogió a David su siervo,
y lo tomó de los apriscos del rebaño. De seguir las hembras que amamantaban lo trajo para ser
pastor sobre Jacob, su pueblo, y sobre Israel, su herencia”. (Sl 78:70, 71; 2Sa 7:8.) No obstante,
cuando David dejó por primera vez las ovejas de su padre, no fue para desempeñar el poder del
reino. Primero fue músico de la corte por recomendación de un consejero de Saúl, quien describió a
David no solo como “diestro en tocar”, sino también como “valiente y poderoso y hombre de guerra
y persona que habla con inteligencia y hombre bien formado, y Jehová está con él”. (1Sa 16:18.) Así,
David se convirtió en el arpista del atribulado Saúl y en su escudero. (1Sa 16:19-23.)
Más tarde, por razones que no se registran, David volvió a la casa de su padre por un período
indeterminado. En una ocasión fue a llevar provisiones a sus hermanos que estaban en el ejército
de Saúl. En aquel momento el ejército israelita y el filisteo estaban estacionados frente a frente, y
David se indignó cuando vio y oyó a Goliat escarnecer a Jehová. Así que preguntó: “¿Quién es este
filisteo incircunciso para que tenga que desafiar con escarnio a las líneas de batalla del Dios vivo?”
(1Sa 17:26), y después añadió: “Jehová, que me libró de la garra del león y de la garra del oso, él es
quien me librará de la mano de este filisteo”. (1Sa 17:37.) Una vez que se le concedió permiso, David,
que había matado a un oso y a un león, se encaminó hacia Goliat con las siguientes palabras: “Yo
voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien
tú has desafiado”. Al instante, lanzó una piedra con su honda y derribó al paladín enemigo. Entonces,
67