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de Jehová. Balaam y Balac ofrecieron sacrificios, después de lo cual el profeta se retiró esperando
“dar con agüeros de mala suerte”. (Nú 23:3; 24:1.) El único mensaje que recibió fue una bendición
de parte de Jehová para Israel. Por segunda vez se repitió el mismo procedimiento de sacrificios,
esta vez en la cima de Pisgá, y de nuevo no hubo “ningún hechizo de mala suerte contra Jacob”, tan
solo bendiciones. Por fin, se volvió a llevar a cabo el mismo proceso en la cima de Peor, y por tercera
vez “Dios cambió la invocación de mal en una invocación de bien”. (Nú 22:41–24:9; Ne 13:2.)
Ante el cariz que tomaron los acontecimientos, “la cólera de Balac se encendió contra Balaam” y,
batiendo sus manos enfurecido, exclamó: “Fue para execrar a mis enemigos para lo que te llamé, y,
¡mira!, los has bendecido hasta el límite estas tres veces. Y ahora vete corriendo a tu lugar. Me había
dicho a mí mismo que sin falta iba a honrarte, pero, ¡mira!, Jehová te ha retenido de honor”. (Nú
24:10, 11.) Balaam trató de excusarse achacando a Jehová su fracaso en maldecir a Israel, al decir
que no “[pudo] pasar más allá de la orden de Jehová” y que ‘cualquier cosa que Jehová dijera es lo
que tenía que hablar’. Tras otras declaraciones proverbiales contra los enemigos de Israel, “Balaam
se levantó y se fue y volvió a su lugar”. (Nú 24:12-25.)
Cuando se dice que Balaam “volvió a su lugar”, no significa necesariamente que regresara a su
hogar de Petor. Esta expresión solo implica que salió de las inmediaciones del monte Peor. A este
respecto, el Commentary de Cook dice sobre Números 24:25: “Volvió a su propio lugar. [...] No a su
propia tierra, pues permaneció entre los madianitas para tramar algo nuevo contra el pueblo de Dios
y para morir en su pecado [...]. La frase, que se repite a menudo (cf. v.g. Gén. XVIII. 33, XXXI. 55;
1 S. XXVI. 25; 2 S. XIX. 39), es idiomática y tan solo significa que Balaam se fue a cualquier lugar”.
Balaam todavía abrigaba la esperanza de conseguir aquella magnífica recompensa por la que
había ido desde tan lejos y por la que se había esforzado tanto. Razonó que si bien no podía maldecir
a Israel, tal vez Dios mismo maldeciría a su pueblo si se les podía seducir a participar en la adoración
sexual de Baal de Peor. De esta forma, “Balaam [...] anduvo enseñando a Balac a poner un tropiezo
delante de los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a ídolos y a cometer fornicación”. (Rev
2:14.) “Por la palabra de Balaam”, las hijas de Moab y Madián “sirvieron para inducir a los hijos de
Israel a cometer infidelidad para con Jehová tocante al asunto de Peor, de modo que vino el azote
sobre la asamblea de Jehová”. (Nú 31:16.) Como resultado, 24.000 hombres de Israel murieron por
su pecado. (Nú 25:1-9.) No obstante, ni Madián, ni Balaam escaparon del castigo divino, pues Jehová
ordenó que todos sus hombres, mujeres y niños fuesen ejecutados; solo se conservó con vida a las
vírgenes. “Y mataron a espada a Balaam hijo de Beor.” (Nú 25:16-18; 31:1-18.) En cuanto a los
moabitas, se les excluyó de la congregación de Jehová “hasta la décima generación”. (Dt 23:3-6.)
Núm. 3: * El cumplimiento de las profecías bíblicas sobre los últimos días
(igw pág.13)
“En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres
serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos,
desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a
ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros,
testarudos, hinchados [de orgullo], amadores de placeres más bien que amadores de Dios,
teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder.” (2 Timoteo 3:1-5)
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