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motivado por un falso celo o por un punto de vista erróneo sobre el poder real, ocasionó problemas
al pueblo. ¿Cómo es posible que tal juramento contara con la aprobación divina? Aunque Jonatán
estaba dispuesto a aceptar las consecuencias por haberlo violado, se le perdonó la vida.
15:6. ¿Por qué mostró Saúl consideración especial a los quenitas? Los quenitas eran hijos
del suegro de Moisés. Ayudaron a los israelitas después de que estos partieron del monte Sinaí
(Números 10:29-32). En la tierra de Canaán, los quenitas también moraron por algún tiempo con
los hijos de Judá (Jueces 1:16). Aunque posteriormente residieron entre los amalequitas y varios
pueblos más, mantuvieron buenas relaciones con Israel. Con razón, pues, Saúl les perdonó la vida
a los quenitas.

Núm.1: 1 Samuel 14:36-45
Núm.2: Balaam. Tema: La codicia puede cegarnos y llevarnos por mal
camino (it-1 págs. 278, 279)
*** it-1 págs. 278-279 Balaam ***
(posiblemente: Engullidor).
Hijo de Beor, del siglo XV a. E.C. Vivió en la ciudad aramea de Petor, en el valle del Alto Éufrates,
cerca del río Sajur. Aunque no era israelita, sabía de Jehová y le reconocía como el Dios verdadero;
en una ocasión se refirió a Él como “Jehová mi Dios”. (Nú 22:5, 18.) Dicho conocimiento pudo deberse
a que con anterioridad habían vivido en la vecindad de Harán, cerca de Petor, algunos adoradores
fieles de Jehová (Abrahán, Lot y Jacob). (Gé 12:4, 5; 24:10; 28:5; 31:18, 38.)
Balaam rechazó la oferta de la primera delegación del rey moabita Balac, que llevaba “pagos por
adivinación”, y dijo: “Jehová ha rehusado dejarme ir con ustedes”. (Nú 22:5-14.) Cuando fueron “otros
príncipes, en mayor número y más honorables” (Nú 22:15), y Balaam solicitó de nuevo el permiso de
Dios para ir, Jehová le dijo: “Levántate, ve con ellos. Pero solo la palabra que yo te hable es lo que
podrás hablar”. (Nú 22:16-21; Miq 6:5.)
Ya en el viaje, el ángel de Jehová se plantó tres veces en el camino, haciendo que el asna de
Balaam primero se metiera en un campo, después apretara el pie de Balaam contra un muro y
finalmente se echara. Balaam golpeó tres veces al animal, y este comenzó a hablar de manera
milagrosa manifestando su protesta. (Nú 22:22-30.) Por último, Balaam mismo vio al ángel de
Jehová, quien le anunció: “Yo he salido para oponer resistencia, porque tu camino ha sido temerario
contra mi voluntad”. No obstante, Jehová de nuevo le permitió seguir el camino que había escogido.
(Nú 22:31-35.)
Dios desaprobó con rotundidad y de manera explícita que se empleara algún tipo de maldición
contra Israel, recalcándole a Balaam que si iba, tendría que bendecir al pueblo, no maldecirlo. (Jos
24:9, 10.) Sin embargo, le permitió ir. Al igual que en el caso de Caín, Jehová expresó su
desaprobación, pero al mismo tiempo dejó que la persona hiciera su propia elección, bien para
abandonar su mal proceder, bien para precipitarse en un derrotero inicuo. (Gé 4:6-8.) Balaam, como
antes había hecho Caín, se obstinó en no prestar atención a la voluntad de Jehová y se empeñó en
alcanzar su propio objetivo egoísta. En el caso de Balaam, fue la codicia por la recompensa lo que
no le permitió ver lo equivocado de su derrotero, como da a entender Judas: ‘Balaam se precipitó en
el curso erróneo por la paga’. El apóstol Pedro comenta: “Balaam, hijo de Beor, [...] amó la paga de
la maldad, pero recibió censura por su propia violación de lo que era correcto. Una bestia de carga
sin voz, expresándose con voz de hombre, estorbó el loco proceder del profeta”. (Jud 11; 2Pe
2:15, 16.)
Una vez que llegó al territorio moabita y después de su encuentro con el rey Balac en la margen
del Arnón, Balaam se puso a trabajar al día siguiente sin demora para estos opositores del pueblo
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