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Colectivo Literario
KAMINU LIMAY

pero Lisa duró cinco eternos minutos dando excusas de no sé qué ni
se dónde, pero al final me alegró la noche; me dijo: Te veo el jueves;
sabía perfectamente que iba a colgar y me sentí libre, entonces
disfruté de mi inútil lunes por la noche.
Desperté el martes y vi en el celular un mensaje de Lisa, no lo
leí. Además, no era martes. Era miércoles, el martes no pasó nada
sobrenatural. El mediodía del miércoles leí el mensaje, que decía:
Buenas noches y espero que me sueñes. Me pareció raro, almorcé
pensando en el mensaje y cuando iba en el bus no pude disfrutar
del asqueroso paisaje de la ciudad sino que pensaba en Lisa y su
ridícula posición de amante amorosa. Me sentía muy lunizado y,
para rematar, leí en una furgoneta Lisa, una sigla que significaba:
Lavandería Institucional Sanitaria, y me fastidiaba ese nombre.
Llegó el jueves y a las 8 de la noche llegó Lisa y cuando abrí la
puerta me abrazó. Usualmente sólo pasaba y dentro del apartamento
nos besábamos y teníamos sexo con sabor a canela salsera, porque
poníamos música de una emisora que tenían como programación
una hora de salsa. Y luego salíamos con amigos, pero ese día Lisa
tenía que cagarla y me sentí ridículamente sobrepasado porque no
era yo quien la cagaba, con su beso la cagaba la mujer que creía
perfecta. Y se estaba lunizando en pleno jueves, así que salí y si
ella no hubiera salido conmigo me importaba un culo, pero salió
detrás mío como los perros; fuimos a una discoteca, cuyo nombre
no recuerdo, pero tenía unos tambores abajo del nombre, tocaban
en vivo y eran canciones espectaculares de son cubano, había varios
amigos y nos reunimos como de costumbre, en realidad ya habíamos
quedado en vernos en esa discoteca, pero Lisa no lo sabía, como
jamás lo supo. Esa noche tuvo la habilidad de tenerme a su lado y
casi no bailó, sonreía como jamás lo había hecho y su sonrisa no
parecía la del día en que la conocí, sino que parecía que lo hacía por
una actitud demostrativa de afecto. Llegamos a la casa de uno de los
amigos y pasamos la noche ahí. El viernes en la noche me dijo que
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