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Aprender a escuchar, aprender a hablar

un medio que un fin en sí mismas. Es decir, lo central es que los docentes se familiaricen con una forma de actuar, de hablar y de escuchar que propicie el desarrollo del
lenguaje entre sus alumnos y el trabajo constructivo y colaborativo. En este sentido,
las actividades son flexibles y sirven más como un modelo a seguir, para que tanto los
niños como las educadoras creen un ambiente rico en oportunidades de desarrollo.
Algunas consideraciones para el empleo de este material son:
1. Las actividades y secuencias didácticas promueven diversos usos del lenguaje en contextos comunicativos específicos. Es conveniente que la educadora
centre su atención en los intercambios comunicativos (entre niños o entre los
niños y la docente) más que en los materiales o los resultados de la actividad.
2. Cada una de las actividades se puede realizar varias veces. La docente puede
hacer modificaciones tomando en consideración a su grupo. Son actividades
cortas, que gustan a los niños y funcionan mejor en la medida en que todos entienden qué se espera de ellos.
3. En la promoción de la lengua oral es importante que la educadora permita
que los niños tengan oportunidades variadas de hablar y escuchar. Por eso,
es conveniente dar prioridad a las actividades colectivas (ya sea en grupos
pequeños de dos a cinco niños o en grupo total) más que a las individuales.
También es importante promover que el tiempo de habla de los niños sea
mayor que el tiempo de habla de la educadora; en este sentido, hay que dar
prioridad a que sean los niños los que realicen explicaciones, den justificaciones o planteen preguntas en el trayecto de las actividades escolares.
4. Uno de los efectos que tienen estas actividades es que mejoran el ambiente
de aprendizaje. Los niños aprenden paulatinamente a esperar su turno y a participar porque las actividades han sido diseñadas para generar un ambiente
estimulante en el que el juego y la participación colectiva son esenciales.
5. No hay un orden preestablecido para realizar las actividades. Sin embargo,
es recomendable hacer primero aquellas que propician la participación ordenada
y la empatía. Estas actividades iniciales están en el capítulo 3 bajo los subtítulos
“Juegos para escuchar y ponerse de acuerdo” y “Actividades para desarrollar
empatía y respetar las diferencias entre las personas”.

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Materiales

para

Apoyar

la

Práctica Educativa