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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
2. Aunque algunos niños expresan sus preferencias de juguetes, lo hacen con
palabras sueltas o frases muy cortas y la docente se conforma con este tipo
de respuestas. En este sentido, la docente no ayuda a los niños a ampliar ni
volver más complejo su lenguaje, a sentirse escuchados o a elaborar lo que
dicen para que sus respuestas sean interesantes para quienes los escuchan.
La tarea consiste en responder a la educadora, al margen de una necesidad
real de comunicación;
3. Aunque algunos niños están interesados en seguir las respuestas de sus compañeros y expresar su acuerdo respecto de sus preferencias (como cuando
Manuel dice que su juguete favorito es también un carro rojo o cuando Isabel
expresa que su juguete favorito también es un tigre), la educadora no aprovecha dichas coincidencias para organizar una conversación entre ellos. Por
ejemplo, no los invita a comparar los juguetes que los niños mencionan para
establecer semejanzas y diferencias entre juguetes que en apariencia podrían
ser iguales (los carros o los tigres).
Pese a que el desempeño de la docente del relato es insuficiente en la promoción
lingüística de sus alumnos, los resultados de la evaluación muestran que los participantes
no identificaron esta deficiencia (como se muestra en la tabla 2). Los resultados de esta
parte del estudio fueron los más bajos con respecto al resto de las viñetas empleadas.
Como lo señalamos anteriormente, como parte de la evaluación se solicitó a las
educadoras que, además de valorar el desempeño de la docente del relato, expresaran
lo que ellas hubieran hecho de haber estado en la circunstancia relatada. Alrededor de
45% de las docentes optaron por una situación pertinente (véase tabla 3): “Los invitaría
a describir y comparar sus juguetes y sus juegos”. Esta respuesta resulta ser la óptima,
dado que para describir o comparar los juguetes o los juegos los niños tendrían que
echar mano de un lenguaje más amplio y eficiente. Asimismo, las comparaciones facilitarían que los niños ejercitaran una escucha atenta a los compañeros, dando lugar
a conversaciones sobre un tema interesante para ellos.
En contraparte con los resultados anteriores, como se muestra en la tabla 3,
31.4% de los educadores dio respuestas no pertinentes, del tipo: “Promovería que
cada niño mencionara cuál es su juguete favorito”, lo que equivaldría a hacer lo mismo
que la docente del relato, o “Les pediría que levantaran la mano cuando mencionaran
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