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Dr. MÁXIMO PERCOVICH
transformaría en una especie de Dios. Sería poco menos que imposible convencerlo para que emigrara18.
Más allá de cual haya siso la verdad sobre el episodio, Monti finalmente emigró a Italia y fue fundamental para que en 1934 Benito Mussolini se consagrara
campeón del mundo. Volvió a jugar un mundial bajo amenaza de muerte, esta
vez efectuada por el propio Mussolini para el caso de que la selección azurra no
fuera la campeona. Pero a Monti en esta oportunidad no se le ocurrió llorar ni
pedir para no ser tenido en cuenta, porque Mussolini había sido muy claro de
antemano con sus “soldados” en que si no ganaban...crash. Y da para pensar que
en esta ocasión Monti sí hubiera aceptado convertirse en “héroe por un partido
de fútbol”.
En relación al árbitro, el protagonismo del belga Jan Langenus fue dado a conocer apenas dos horas antes del partido. Este señor ya había sido juez de línea
en la final de Ámsterdam y tenía serios temores por lo que le podría llegar a
pasar personalmente aquella tarde, por lo que optó por pernoctar en Buenos Aires y arribar a Montevideo lo más cercano posible a la hora señalada para el
comienzo, exigiendo además custodia personal, un seguro de vida y la certeza
de poder embarcarse en el puerto de Montevideo no más de una hora después de
finalizado el match.
Mientras, enardecidos por la derrota, en Buenos Aires un grupo de hinchas
apedreaba el consulado uruguayo ubicado en el número 410 de la calle Tucumán,
algunos diarios -entre ellos Crítica- tomaban las riendas de una campaña para
echar sombras sobre la victoria celeste y propiciar que la dirigencia del fútbol de
su país adoptara resoluciones a nivel político. Así fue que, en la noche del viernes 1° de agosto de 1930, vio la luz la siguiente resolución:
“El Consejo Directivo de la Asociación Amateurs Argentina de Football, impuesto de los sucesos ocurridos en Montevideo con motivo del Campeonato
Mundial de Football que son de dominio público por haberlo hecho conocer la
prensa seria de nuestro país, luego de considerar la descortesía y desatención
observadas con los delegados y miembros del Consejo, los vejámenes a la enseña patria y los agravios inferidos a los jugadores argentinos, todo lo cual
perjudica las buenas relaciones internacionales distanciando a los pueblos en
vez de unirlos en un abrazo fraternal, y con el fin de evitar males mayores, que
pudieran producirse en el futuro, resuelve: Romper las relaciones con la Asociación Uruguaya de Football, en razón de los informes presentados por los
delegados y por la prensa seria e imparcial del país”.
Más adelante se disponía que los equipos extranjeros que jugaran en Buenos
Aires por cuenta de la Asociación Argentina no hicieran lo propio en Montevi-
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El Espectador – Colombia – Nota titulada Monti, el antihéroe del 30 escrita por Fernando Araújo
Vélez – 3/3/2010.
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