mundiales.pdf


Vista previa del archivo PDF mundiales.pdf


Página 1...19 20 212223371

Vista previa de texto


LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FÚTBOL: UNA FORMA DIFERENTE DE CONTAR LA HISTORIA

La última vez antes de Sudáfrica había sido en Italia 1990: allí la selección
también dirigida por Óscar Washington Tabárez, que se había clasificado agónicamente para octavos de final tras vencer a Corea del Sur por 1-0 con un gol de
Daniel Fonseca en los mismísimos descuentos, se plantó timorata e inofensiva
para cosechar una justa derrota 0-2 que la sacó de carrera pese a disponer de
Enzo Francescoli, Hugo De León, Ruben Paz, Carlos Aguilera, Ruben Sosa y
unos cuantos espléndidos jugadores más.
No es tan sencillo el tema, mi amigo. No, esto de la pelota, no solamente es jugar bien o bonito, hay otros factores, como por ejemplo, tener la suficiente
rebeldía en la adversidad. (...) Sin embargo, ahora fue todo muy dócil. No confundir mi amigo, rebeldía es una cosa y golpear y salir a armar lío es algo que
justamente en este momento, no es lo que vemos que faltó. Rebeldía es salir a
jugarse por un resultado; caer dejando todo en la cancha. Complicando al rival
hasta ponerlo en duda de su superioridad. (...) Es decir, ganaron quienes fueron
mejores. Y bueno, cuando se juega mejor se tiene derecho a ganar. Italia es una
fuerza poderosa. (...) Hay ritmo adecuado, velocidad, fuerza, convicción y el
equipo existe en toda su dimensión. Uruguay fue otra cosa. Nuestro equipo no
juega así. Todo cuesta mucho. (...) Se soportó el primer tiempo y parte del segundo, pero si se pretende ganar, estamos hablando de octavos de final de un
Mundial, simplemente hay que hacer más que el rival para llegar al mejor resultado de victoria. (...) Es difícil así, mi amigo. No tenemos ataque. Nos cuesta
llegar al gol. Los delanteros no andan bien. (...) Nos eliminó el organizador,
Italia. Fue justo, nosotros nunca pudimos atacar. Ellos con lo suyo, que es
bueno, nos ganaron el partido en dos jugadas7.
Al respecto también ofrecemos un trozo de otro comentario, en el que ya se
vislumbra algo que muy pronto sería otra vez común en Uruguay: apuntar las
baterías hacia los jugadores que defendían a equipos del exterior, lo que en el
corto plazo generaría enfrentamientos internos que desembocarían en la eliminación celeste de EEUU 1994.
No tenemos dudas que en nuestro medio se ha sobrevalorado la capacidad de
algunos de nuestros futbolistas, sobre todo de aquellos que militan en clubes
europeos. Tenemos a varios en este continente, pero casi todos en entidades de
segunda categoría, salvo el caso de Francescoli en el Marsella, en instituciones
que generalmente viven peleando por no bajar, y algunos realmente en las divisionales de ascenso. Cuando enfrentamos a una Italia que tiene en sus filas
hombres del Milan, del Inter, del Juventus, del Nápoles, es decir de los mejores
del Calcio, nos damos cuenta de que no podemos aspirar a más de lo que conseguimos en estos dos últimos mundiales: pasar a duras penas la serie de
clasificación, con angustia, con drama, con desesperación, jugando un fútbol
pobre y repetido, sin sorpresa, demasiado modesto. Ahora hablaremos mucho
7

Diario El País – Montevideo – Uruguay – Comentario de Jorge Crosa – 26 de junio de 1990.

- 20 -