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200 MENUS CRUDIVEGANOS RV 70/30 · Por Antonio Ortega Martin
Otro dato relevante a este respecto es que ya en 1988
el doctor Theodore Kay de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Kyoto (Japón), señalaría que “sabemos
desde hace medio siglo que las ratas y los humanos
alimentados con soja -especialmente los niños y las
mujeres- sufren agrandamientos de la tiroides”.
LA SOJA, ALGUNOS DESCUBRIMIENTOS
INCOMODOS PARA MUCHOS
“La soja es naturalmente tóxica ya que contiene
antinutrientes y sustancias que alteran nuestros
equilibrios hormonales. Y en su procesamiento se
añaden otros venenos. Además en su mayoría es
transgénica”. Alfredo Embid -coordinador de la
Asociación de Medicinas Complementarias-
Asimismo, dentro de estas posibles alteraciones
endocrinas que podría provocar la soja no fermentada
Alfredo Embid recuerda que “contiene fitoestrógenos
cuya acción se puede combinar con otros disruptores
endocrinos y xenoestrógenos responsables de
alteraciones en las hormonas sexuales, alteraciones del
comportamiento sexual, aparición de la pubertad
precoz, anomalías congénitas del tracto genital
masculino (de hecho, como publica el Soy Online
Service, la mayor incidencia de este tipo de defectos se
ha registrado en bebés varones nacidos de madres
vegetarianas consumidoras de soja), disminución de la
fertilidad y disminución de andrógenos”. A lo que habría
que sumar que “hay pruebas de que las isoflavonas de
la soja genisteína y daidzeína son genotóxicas para el
esperma humano”.
“La soja produce:
-“Alteraciones alérgicas -especialmente en niños-y casos
de alopecia. La proteína de soja se encuentra en el
segundo lugar de la lista de alimentos que producen
alergias y genera el 25% de las reacciones graves”.
-“Alteraciones del sistema nervioso”. Entre ellas un
envejecimiento acelerado del cerebro. De hecho
menciona que “un estudio realizado por el Centro
Epidemiológico de Hawái (Estados Unidos) durante más
de 30 años sobre 7.000 hombres demostró que el tofu
aceleraba la pérdida de peso cerebral en personas de
edad y que cuanta más soja tomaban peores eran sus
habilidades mentales”.
-“Aumento de malformaciones en el nacimiento. Como
criptorquideas, hipospadias, espina bífida, piernas
deformes o ausencia de algún órgano y abortos”. A este
respecto el Soy Online Service recoge los resultados de
las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad
John Hopkins(EEUU) que apoyan “la potencial conexión
entre el consumo de isoflavonas durante el embarazo,
las alteraciones tiroideas y los defectos de nacimiento”.
-“Alteraciones del comportamiento. Como aumento de la
ansiedad, del estrés, disminución de los
comportamientos sociables, aumento del
comportamiento agresivo y, paradójicamente, también
del comportamiento de sumisión en animales
alimentados con soja”.
-“Alteraciones del sistema inmunitario. La genisteína
(una de las proteínas de la soja) tiene efecto
inmunosupresor y produce alteraciones atróficas del
timo. La exposición a fitoestrógenos durante el
embarazo y la lactancia se ha relacionado con la
aparición de enfermedades autoinmunes en los niños”.
-“Alteraciones del material genético. Se han descrito
alteraciones de los mecanismos reparadores naturales
de las aberraciones cromosómicas y otras alteraciones
negativas del ADN”.
Embid también es rotundo a la hora de desmitificar la
creencia de que el consumo de soja previene el cáncer:
“El consumo de soja –afirma- no sólo no previene el
cáncer sino que puede fomentar los cánceres
ginecológicos y tiroideos”. Asegurando que se han
descrito en la literatura científica “cáncer de páncreas,
mayor tasa de cáncer y leucemia infantil, mayor riesgo
de desarrollar cáncer de mama, aumento de cánceres
de la vulva, aumento del riesgo de cáncer en la glándula
tiroides, aumento de la incidencia de hiperplasia
endometrial (estadio precursor del cáncer de útero) y
aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides”.
Todo ello por consumir soja.
-“Alteraciones endocrinas. En estudios que datan de la
década de los 50 del siglo pasado ya se demostró que la
soja causa trastornos endocrinos en animales”. Y entre
esas alteraciones endocrinas cita alteraciones del
páncreas (“los niños alimentados con fórmulas de soja
tienen el doble de diabetes”) y alteraciones del tiroides
(“la soja contiene sustancias que debilitan la función de
la glándula tiroides • Es bociógena. La genisteína es un
inhibidor de la peroxidasa tiroidea más poderoso que los
medicamentos normales anti-tiroideos”). Y añade que
“se ha descrito aumento de la TSH hipofisiaria (siglas en
inglés de la hormona tirotropina) en respuesta a su
acción antitiroidea, bocio difuso, hipotiroidismo (con sus
síntomas asociados: estreñimiento, letargia, fatiga, etc).,
tiroiditis autoinmune subaguda (los niños alimentados
con fórmulas a base de soja tiene el triple de
enfermedades autoinmunes del tiroides, según un
estudio del Departamento de Pediatría del Hospital
Universitario Cornell de North Shore Manaste, Nueva
Cork , Estados Unidos) y hasta cáncer de tiroides”.
Continúa luego explicando Embid en su artículo que al
inhibir la peroxidasa tiroidea –necesaria para fabricar las
hormonas tiroideas T3-T4- “la genisteína causa daño
irreversible a las enzimas que sintetizan las hormonas
de la tiroides”.
Además recuerda que en el procesamiento industrial de
la soja se produce lisinealina -sustancia cancerígena- y
que los solventes utilizados dejan otros residuos
cancerígenos como el hexano.
Cabe añadir que hay otros artículos en la web de Soy
Online Service que recogen resultados de nuevas y
preocupantes investigaciones. Por ejemplo la del doctor
Craig Dees -del Laboratorio Nacional de Oak Ridge
(California, EEUU)- que ha encontrado que “las
isoflavonas de la soja hace que se reproduzcan las
células cancerosas de mama” por lo que concluye que
“las mujeres no deben tomar productos derivados de la
soja”.
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