1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf


Vista previa del archivo PDF 1965-12-07-concilium-vaticanum-ii-constitutiones-decretaque-omnia-es-1.pdf


Página 1...86 87 888990346

Vista previa de texto


recibida.
Pero el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha
sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el
nombre de Jesucristo. Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la palabra de Dios, sino
que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la
asistencia del Espíritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con
fidelidad, y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada
por Dios que se ha de creer.
Es evidente, por tanto, que la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio
de la Iglesia, según el designio sapientísimo de Dios, están entrelazados y unidos de tal forma
que no tiene consistencia el uno sin el otro, y que, juntos, cada uno a su modo, bajo la acción
del Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas.

Capítulo III
Inspiración divina de la Sagrada Escritura y su Interpretación

Se establece el hecho de la inspiración y de la verdad de la Sagrada Escritura
11.
11. Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada
Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo. la santa Madre Iglesia, según la
fe apostólica, tiene por santos y canónicos los libros enteros del Antiguo y Nuevo Testamento
con todas sus partes, porque, escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios
como autor y como tales se le han entregado a la misma Iglesia. Pero en la redacción de los
libros sagrados, Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios,
de forma que obrando El en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y
sólo lo que El quería.
Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse
como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan
firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas
letras que nuestra salvación. Así, pues, "toda la Escritura es divinamente inspirada y útil para
enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios
sea perfecto y equipado para toda obra buena" (2 Tim., 3,16-17).
Cómo hay que interpretar la Sagrada Escritura
12.
12. Habiendo, pues, hablando dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera