1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf

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Traten siempre con caridad especial a los sacerdotes, puesto que reciben parte de sus
obligaciones y cuidados y los realizan celosamente con el trabajo diario, considerándolos
siempre como hijos y amigos, y, por tanto, estén siempre dispuestos a oírlos, y tratando
confidencialmente con ellos, procuren promover la labor pastoral íntegra de toda la diócesis.
Vivan preocupados de su condición espiritual, intelectual y material, para que ellos
puedan vivir santa y piadosamente, cumpliendo su ministerio con fidelidad y éxito. Por lo
cual han de fomentar las instituciones y establecer reuniones especiales, de las que los
sacerdotes participen algunas veces, bien para practicar algunos ejercicios espirituales más
prolongados para la renovación de la vida, o bien para adquirir un conocimiento más
profundo de las disciplinas eclesiásticas, sobre todo de la Sagrada Escritura y de la teología,
de las cuestiones sociales de mayor importancia, de los nuevos métodos de acción pastoral.
Ayuden con activa misericordia a los sacerdotes que vean en cualquier peligro o que
hubieran faltado en algo.
Para procurar mejor el bien de los fieles, según la condición de cada uno, esfuércense
en conocer bien sus necesidades, las condiciones sociales en que viven, usando de medios
oportunos, sobre todo de investigación social. Muéstrense interesados por todos, cualquiera
que sea su edad, condición, nacionalidad, ya sean naturales del país, ya advenedizos, ya
forasteros. En la aplicación de este cuidado pastoral por sus fieles guarden el papel reservado
a ellos en las cosas de la Iglesia, reconociendo también la obligación y el derecho que ellos
tienen de colaborar en la edificación del Cuerpo Místico de Cristo.
Extiendan su amor a los hermanos separados, recomendando también a los fieles que
se comporten con ellos con gran humildad y caridad, fomentando igualmente el ecumenismo,
tal como la Iglesia lo entiende. Amen también a los no bautizados, para que germine en ellos
la caridad de Jesucristo, de quien los obispos deben ser testigos.
Formas especiales de apostolado
17.
17. Estimulen las varias formas de apostolado en toda la diócesis, o en algunas
regiones especiales de ella, la coordinación y la íntima unión del apostolado en toda su
amplitud, bajo la dirección del obispo, para que todos los proyectos e instituciones
catequéticas, misionales, caritativas, sociales, familiares, escolares y cualquiera otra que se
ordene a un fin pastoral vayan de acuerdo, con lo que, al mismo tiempo, resalte más la unidad
de la diócesis.
Urjan cuidadosamente el deber que tienen los fieles de ejercer el apostolado, cada uno
según su condición y aptitud, y recomiéndeles que tomen parte y ayuden en los diversos
campos del apostolado seglar, sobre todo en la Acción Católica. Promuevan y favorezcan
también las asociaciones que directa o indirectamente buscan el fin sobrenatural, esto es,
conseguir una vida más perfecta, anunciar a todos el Evangelio de Cristo, promover la
doctrina cristiana y el incremento del culto público, buscar los fines sociales o realizar obras
de piedad y de caridad.
Las formas del apostolado han de acomodarse convenientemente a las necesidades
actuales, atendiendo a las condiciones humanas, no sólo espirituales y morales, sino también
sociales, demográficas y económicas. Para cuya eficacia y fructuosa consecución son muy
