1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf


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Ordenación general
29.
29. Perteneciendo, ante todo, al cuerpo de los Obispos la preocupación de anunciar el
Evangelio en todo el mundo, el sínodo de los Obispos, o sea " el Consejo estable de Obispos
para la Iglesia universal ", entre los negocios de importancia general, considere
especialmente la actividad misional deber supremo y santísimo de la Iglesia.
Es necesario que haya un solo dicasterio competente, a saber: " De propaganda Fide ",
para todas las misiones y para toda la actividad misional, salvo, sin embargo, el derecho de
las Iglesias orientales.
Aunque el Espíritu Santo suscita de muchas maneras el espíritu misional en la Iglesia
de Dios, y no pocas veces se anticipa a la acción de quienes gobiernan la vida de la Iglesia,
con todo, este dicasterio, en cuanto le corresponde, promueva también la vocación y la
espiritualidad misionera, el celo y la oración por las misiones y difunda las noticias auténticas
y convenientes sobre las misiones; suscite y distribuya los misioneros según las necesidades
más urgentes de los países. A ella compete dictar normas directivas y principios acomodados
a la evangelización y darles impulsos. Promueva y coordine eficazmente la colecta de ayudas
materiales, que ha de distribuirse a razón de la necesidad o de la utilidad, y de la extensión
del territorio, del número de fieles y de infieles, de las obras y de las Instituciones, de los
auxiliares y de los misioneros.
Juntamente con el Secretario, para promover la unión de los cristianos, busque las
formas y los medios de procurar y orientar la colaboración fraterna y la pacífica convivencia
con las empresas misionales de otras comunidades cristianas para evitar en lo posible el
escándalo de la división.
Así, pues, es necesario que este dicasterio sea a la vez instrumento de administración
y órgano de dirección dinámica que emplee medios científicos e instrumentos acomodados a
las condiciones de este tiempo, teniendo en cuenta las investigaciones actuales de la teología,
de la metodología y de la pastoral misionera.
Tengan parte activa y voto deliberativo en la dirección de este dicasterio
representantes elegidos de entre todos los que colaboran en la Obra misional: Obispos de
todo el orbe, según el parecer de las Conferencias Episcopales, y superiores de los institutos y
directores de las Obras Pontificias, según normas y criterios que tenga a bien establecer el
Romano Pontífice. Todos ellos, que han de ser convocados periódicamente, ejerzan, bajo la
autoridad del Sumo Pontífice, la dirección suprema de toda la obra misional.
Tenga a su disposición este dicasterio un Cuerpo permanente de consultores peritos,
de ciencia o experiencia comprobada, a los que competirá, entre otras cosas, el recoger la
necesaria información, tanto sobre la situación local de los diversos países y de la
mentalidad, modo de pensar de los diferentes grupos humanos, como sobre los métodos de
evangelizar que hay que emplear, y proponer conclusiones científicamente documentadas
para la obra y la cooperación misional.
Han de verse representados convenientemente los Institutos de religiosas, las obras
regionales en favor de las misiones y las organizaciones de seglares, sobre todo
internacionales.