1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES (1).pdf

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convertido sentirá con frecuencia rupturas y separaciones, pero también gozos que Dios
concede sin medida. La Iglesia prohíbe severamente que a nadie se obligue, o se induzca o se
atraiga por medios indiscretos a abrazar la fe, lo mismo que vindica enérgicamente el derecho
a que nadie sea apartado de ella con vejaciones inicuas.
Investíguense los motivos de la conversión, y si es necesario purifíquense, según la
antiquísima costumbre de la Iglesia.
Catecumenado e iniciación cristiana
14.
14. Los que han recibido de Dios, por medio de la Iglesia, la fe en Cristo, sean
admitidos con ceremonias religiosas al catecumenado; que no es una mera exposición de
dogmas y preceptos, sino una formación y noviciado convenientemente prolongado de la
vida cristiana, en que los discípulos se unen con Cristo su Maestro. Iníciense, pues, los
catecúmenos convenientemente en el misterio de la salvación, en el ejercicio de las
costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que han de celebrarse en los tiempos
sucesivos, introdúzcanse en la vida de fe, de la liturgia y de la caridad del Pueblo de Dios.
Libres luego de los Sacramentos de la iniciación cristiana del poder de las tinieblas,
muertos, sepultados y resucitados con Cristo, reciben el Espíritu de hijos de adopción y
asisten con todo el Pueblo de Dios al memorial de la muerte y de la resurrección del Señor.
Es de desear que la liturgia del tiempo cuaresmal y pascual se restaure de forma que
prepare las almas de los catecúmenos para la celebración del misterio pascual en cuyas
solemnidades se regeneran para Cristo por medio del bautismo.
Pero esta iniciación cristiana durante el catecumenado no deben procurarla solamente
los catequistas y sacerdotes, sino toda la comunidad de los fieles, y en modo especial los
padrinos, de suerte que sientan los catecúmenos, ya desde el principio, que pertenecen al
Pueblo de Dios. Y como la vida de la Iglesia es apostólica, los catecúmenos han de aprender
también a cooperar activamente en la evangelización y edificación de la Iglesia con el
testimonio de la vida y la profesión de la fe.
Expóngase por fin, claramente, en el nuevo Código, el estado jurídico de los
catecúmenos. Porque ya están vinculados a la Iglesia, ya son de la casa de Cristo y, con
frecuencia, ya viven una vida de fe, de esperanza y de caridad.
Art. 3 Formación de la comunidad cristiana
La comunidad cristiana
15.
