FEMINISMO PARA NO FEMINISTAS.pdf

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Feminismo Para No Feministas DEF:Maquetación 1
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gris de traje y corbata negra. Toda su vida la ha dedicado al surf hasta que
recientemente ha heredado la empresa familiar y se ha empeñado en jugar
a ser un hombre de negocios y a modernizar la empresa ofreciendo una gama
de tablas de surf de alta calidad dirigida a surferos de élite. En California
abundan, se han hecho los estudio de mercado oportunos y sabe que venderá
las lujosas tablas sin problemas, al precio que sea.
Al lado de este empresario va pegadito, astuto, tedioso, vacío y misántropo,
el Funcionario del Banco Mundial. Viste de manera similar el Empresario
californiano, sólo que dada su responsabilidades, tiene que llevar una
corbata negra, aflojada pero siempre presente. Tiene ganas de acabar
cuanto antes y refugiarse del calor en su distinguido hotel, o de refugiarse
mejor en “hoteles” menos “honorables” pero más “confortables” por sus
“servicios integrales”. Eso es lo que más le gusta del país, sobre todo los
servicios ofrecidos por las mujeres más jóvenes. Suda porque está gordo
y porque está lleno de toxinas. Es algo mayor que el empresario
californiano. O al menos se le ve más machacado, más congestionado. Ya
está en esa etapa que él gusta de denominar de “canoso interesante”,
aunque ésa sea una visión ególatra y optimista, pues si algún interés
pueden tener sus canas pronto se anula por sus ojeras cínicas y viciosas y
el pegotito de baba blanca que siempre mancha la comisura derecha de
sus labios. Sus “canas interesantes” tampoco pueden sobrevivir al
ensanchamiento alcohólico de su nariz, y mucho menos a los varios pelillos
que le crecen en la punta (de la nariz).
Sumiso, solícito y pelotero, a su lado, al lado del Funcionario del Banco Mundial,
está el Funcionario del Estado indio que nunca habla directamente con el
empresario californiano, pues el del Banco Mundial no gusta de permitir esas
licencias a la población autóctona, por mucho cargo que tengan dentro del
corrupto gobierno indio. El Funcionario del Estado indio ronda los sesenta años.
Es moreno y delgado e igual de alto que los otros dos hombres pero, no sabemos
muy bien por qué, parece más bajo. Viste con un traje típico occidental de
importante hombre gris que se ha comprado para la ocasión. Lleva puesta la
chaqueta en todo momento, pero como está acostumbrado al calor de su tierra,
no suda lo más mínimo. Está muy orgulloso de poder al fin hacer un negocio de
los buenos, bueno porque ganan las arcas del Estado, bueno porque unos
cuantos vecinos de Merala tendrán trabajo de leñadores para casi tres meses, y
bueno porque de todo ese dinero que brotará de la tala de los fresnos algo
bastante se le quedará a él pegado entre las manos.
El Empresario californiano se pasea como un viejo conde europeo por sus
dominios, todo lo que pisa es suyo. No es fácil tener esta sensación en su país,
sin embargo aquí este tipo de sensaciones y aún otras más inconfesables se
consiguen por mucho menos dinero. Tras unos pocos meses de trámites el
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