SociologÃa JurÃdica.pdf

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UNIDAD II: Cultura
cultura, así como su estabilidad a lo largo del tiempo. Esta perspectiva tiene un matiz idealista, en
tanto subraya la capacidad de las ideas y valores contenidos en la cultura para modelar las
prácticas sociales.
Desde el funcionalismo se ha enfatizado igualmente la búsqueda de elementos comunes a las
diversas culturas, los universales culturales, rasgos compartidos por la totalidad de las culturas,
como la familia o los ritos funerarios.
Esta perspectiva ha resultado útil para reducir los prejuicios etnocéntricos cuando nos
enfrentamos a sociedades muy distintas a la nuestra. Pero su mirada resulta finalmente, bastante
estática.
Por su parte, los conflictivistas conectan el análisis de la cultura con la visión de una sociedad en la
que la desigualdad es un rasgo central del orden social, y se preocupan por identificar el papel que
cumplen las normas y valores culturales en el contexto de un orden social injusto. Esta manera de
ver la cultura resulta más dinámica, y hace más sencillo interpretar los cambios en los valores.
Quienes trabajan en este marco se han visto influidos por las ideas de Marx. Adoptan una
perspectiva de raíz materialista y sostienen que el modo de producción de la vida material
condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general, siguiendo la famosa
aseveración de Marx: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino por el
contrario, es su ser social el que determina su conciencia”.
En el pensamiento marxista clásico, el conjunto de relaciones de producción es visto como la base
sobre la que se apoya la superestructura jurídica y política. Los fenómenos culturales, desde las
normas jurídicas a los rituales religiosos, corresponden a la superestructura y se conciben como
determinaos por la base.
Para explicar los fenómenos culturales, antes de buscar sus estructuras internas de significado es
necesario analizar su conexión con los elementos materiales que forman la base de la estructura
social. La cultura es vista así como determinada por fuerzas externas a ella misma; no se le
reconoce autonomía en un sentido causal.
El pensador neomarxista Antonio Gramsci, señaló que la cultura se convierte en un elemento
significativo en el proceso de dominación. Aunque la sociedad es profundamente jerárquica, en la
visión de Gramsci la clase dominante no se sostiene exclusivamente por la fuerza. Una clase social
puede ejercer el dominio por el consenso, antes que por la violencia, promoviendo una visión del
mundo que sirve a sus propios intereses a expensas de otros grupos sociales.
Otros pensadores neomarxistas del siglo XX, los alemanes Adorno, Horkheimer y Marcuse, han
destacado el papel de los medios masivos de comunicación, para adormecer la conciencia popular
frente a las injusticias del orden social. Sostienen que, en el capitalismo avanzado, la producción
de bienes culturales se realiza a través de grandes industrias, cuya única meta es el beneficio. La
cultura se convierte entonces en una mercancía, sujeta a las presiones homogeneizadoras de la
producción de masas.
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María Inés Bergoglio
