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UNIDAD II: Cultura y Socialización
Freud visualizó la personalidad como compuesta de tres partes interrelacionadas: el id (ello), el
ego (yo) y el superego (superyó).
a. El id es la reserva de los innatos, primitivos, asociales impulsos, sexuales y agresivos con
los cuales nace el niño. El id opera sobre el principio del placer, buscando satisfacción
inmediata.
b. El superego es la representación interna de las normas y valores de la sociedad,
especialmente como fueron enseñadas por los padres del niño (equivalente a la llamada
“conciencia”). El superego opera mayormente sobre la culpa. Freud creía que los niños
interiorizan las actitudes de sus padres, casi literalmente. El superego es un “padre”
punitivo, exigente e inflexible.
c. El ego es la parte racional de la personalidad que trata con el mundo exterior, canaliza los
impulsos del id en actividades socialmente aceptables, y protege al individuo de las
exigencias imposibles del superego.
En suma, Freud vio la socialización como una lucha de fuerzas. El conflicto es inevitable, no
solamente entre padre e hijo y entre individuo y sociedad, sino también dentro del individuo entre
el id, el superego y el ego.


El surgimiento del yo interior (self): C.H. Cooley y G. H. Mead

Charles Horton Cooley y George Herbert Mead se interesaron principalmente con el surgimiento
del yo interior (self): del sentido de identidad del individuo o “¿quién soy?”. Cooley sostenía que
el yo interior se define y se desarrolla a través de la interacción social. La imagen de nosotros
mismos es en gran parte una reflexión de cómo otras personas reaccionan ante nosotros, según la
frase del propio Cooley, un espejo de uno mismo. Este espejo de uno mismo consiste en tres
partes:
-

Cómo imaginamos que los otros nos ven.
De qué manera imaginamos que juzgan lo que ven.
Cómo nos sentimos acerca de esas reacciones, o lo que Cooley llamó “autosentido”.

Cooley acentuó la importancia del lenguaje en el surgimiento del yo interior. Es en gran parte a
través el lenguaje que los niños llegan a pensarse a sí mismos como separados y únicos, como uno
de los objetos del mundo social. Cooley sostenía que los grupos primarios tales como la familia,
tiene el mayor impacto en nuestro sentido del yo interior, porque las opiniones de estas personas
nos importan más. Pero no creía que el sentido del yo interior se establece de manera definitiva
en la niñez. Nosotros continuamos vigilando nuestra imagen, sometiendo a prueba nuevas
imágenes, y revisando nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos a lo largo de toda la vida.
Mead trabajó sobre las ideas de Cooley, sugiriendo datos cómo y cuándo toma forma el yo
interior. Mead interpretó el yo interior como producto de la interacción simbólica: de las
comunicaciones simbólicas contenidas en una sonrisa, en el ceño fruncido, un abrazo o una

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Richard Gelles y Anne Levine