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UNIDAD I: Introducción. El problema del conocimiento sociológico


Perspectiva del conflicto

La principal suposición que sostiene la teoría del conflicto es una colección de grupos de interés en
competencia, cada uno con sus propias metas y agendas. Los teóricos del conflicto alegan que lo
que mantiene unida a una sociedad no es el consenso sino la represión. Algunos grupos se
benefician más que otros de los arreglos sociales existentes. Por ejemplo, en la Europa
preindustrial, la aristocracia controlaba el recurso más importante: la tierra. Como resultado, ellos
estaban en la posición de explotar a las clases más bajas sin tierra.
Mientras los funcionalistas ven los arreglos sociales respecto a sus funciones en la sociedad en
conjunto, los sociólogos del conflicto preguntan: “¿Funcional para quién? ¿Quién se beneficia de
un determinado arreglo social? ¿Cómo es capaz el grupo dominante de mantener su posición?”
La teoría del conflicto tiene sus raíces en los escritos de Karl Marx (1818-1883). Al formular sus
proposiciones, Marx puso de relieve la importancia de los recursos económicos en el conflicto
social. A él no le importaba tanto que la riqueza fuera usada para comprar lujos como que la
riqueza se invirtiera en medios de producción (por ej.: materias primas, fábricas, máquinas y otras
cosas usadas para crear más riqueza). Marx vio una división fundamental en las sociedades
capitalistas entre aquellos que poseían el capital (los medios de producción) y aquellos que no lo
tenían y por lo tanto estaban forzados a trabajar por una paga bajo condiciones puestas por los
capitalistas. En su opinión, las sociedades capitalistas fomentaron la expansión económica y el
crecimiento, pero no de modo que todos los miembros de la sociedad se beneficiaran. Más bien,
este arreglo incrementaba las ganancias y el capital de la clase dominante. La dominación
económica se reflejaba en las creencias religiosas, políticas educacionales y aun en la vida familiar.
Los trabajadores eran explotados ya no como individuos sino como toda una clase.
Aunque el marxismo todavía influye, la teoría del conflicto ha experimentado revisiones
considerables. En los primeros años del siglo XX, los sociólogos alemanes Georg Simmel (18581918) y Max Weber (1864-1920) ampliaron la teoría del conflicto al agregar el poder y el privilegio
a la lista de los escasos recursos que provocan competencia y conflicto entre los grupos en una
sociedad. También subrayaron la dificultad de organizar grandes masas de gente.
Weber pensó que Marx sobreestimó el grado en que los factores materiales (los medios de
producción) determinan las ideas y las creencias en una sociedad. Weber alegaba que un informe
materialista puramente “objetivo” de la vida social era incompleto.
Lewis Coser (1967) trajo elementos del funcionalismo a la teoría del conflicto. El sostiene que una
de las funciones del conflicto entre grupos es reforzar la solidaridad dentro de los grupos. Coser
sugiere también que en las sociedades modernas los múltiples conflictos (ente varios grupos
raciales y étnicos, hombres y mujeres, etc.) se entrelazan unos con otros, impidiendo la división de
la sociedad en campos hostiles. Otros teóricos del conflicto (por ejemplo, I. Wallerstein, 1974) han
aplicado el modelo de Marx de la lucha de clases al sistema mundial, centrándose en las relaciones
económicas entre las naciones, más que en las relaciones de las clases dentro de las naciones. El

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Richard Gelles y Anne Levine