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Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca
o) Construyendo entre todos y todas la identih)
La cuestión de la identidad social adquiere importancia creciente debido al surgimiento y la visibilidad de
diferentes grupos y movimientos que reivindican voz
y voto en el juego de la política de la identidad. La
política de la identidad se encuentra en el centro mismo de las disputas por la representación y por la distribución de recursos materiales, simbólicos, cultura,
ideología, currículum.
dad de la escuela o lo que es lo mismo entre
todos podemos transformar la escuela
La identidad, al igual que la cultura, tampoco es un
producto final, acabado, no se trata de una cosa. Sino
debe pensarse en la identidad como una producción
que no está nunca completa, que está siempre en
proceso, constituida en el interior y no fuera de la
representación. Así pues, el proceso de formación de
la identidad está siempre referido a un otro. Soy lo
que otro no es; no soy lo que otro es. La identidad
y la alteridad son, por tanto, procesos inseparables.
Uno de los propósitos de la escuela que queremos
es conceptualizar la construcción educativa que se
gesta en su seno como un objeto de transformación,
esta debe partir de la importancia de la construcción
colectiva basada en la proposición de los proyectos
educativos en nuestras comunidades. Proyectos que
logren generar nuevos argumentos que se articulen
en el discurso público, reconocidos como espacios
cotidianos y objetos de esperanza, que conlleven la
experiencia de sus aportaciones en la solución de los
problemas de la vida cotidiana depositen confianza
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en nuestras escuelas y comunidades en el porvenir
inmediato.
Desde esa perspectiva, por lo tanto, la identidad no
está constituida en torno a un núcleo de autenticidad,
de una experiencia cultural primordial que definiría
las diferentes culturas. La verdadera diferencia siempre es el resultado nunca definitivo, de un proceso de
construcción. Por eso, esa concepción de identidad
es fundamentalmente histórica: somos aquello en lo
que nos convertimos, lo que significa que también
nos podemos convertir en otra cosa, ahora o en el
futuro. Una identidad cultural tiene una historia y no
es algo que exista, simple y naturalmente.
Por ello, un objeto de transformación puede realizarse a partir del análisis histórico-crítico de la práctica y
constituirse en generador de conocimiento que par-
Las relaciones de alteridad son, por una parte, fundamentalmente, relaciones de poder.
La diferencia cultural no es establecida de
forma aislada e independiente.
Las relaciones de diferencia cultural
no son nunca simétricas. Las relaciones de diferencia son, ya desde
el principio, relaciones de poder,
construidas, como dice Hall, en el
interior de los procesos de representación. Las identidades son categorías inherentemente sociales y políticas. La identidad, más que una esencia, es una relación
y un posicionamiento.
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