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Flin sonrió.
-Pues hasta que te acuerdes limpiarás los váteres de tu unidad. Todos los días. -se acercó a él
y le dijo al oído- Gracias.
Se volvió a su mujer y volvió a besarla.
-Prométeme que tendrás cuidado y volverás-le dijo ella-Te lo prometo. Cuida de él.
-Lo haré, aunque es tan obstinado y cabezota como su padre.
Besó a su mujer otra vez, volvió a abrazar a su hijo y se fueron para desembarcar, puesto que
iban a partir ya. El comandante volvió a su puesto y se sentó aun con un hormigueo en el
estómago. Su mujer era la única que le había hecho sentir así desde que su hermano murió.
El seguía abatido cuando ella, una loca capaz de cualquier cosa, le conoció un buen día y no
volvieron a separarse. Para ambos era muy duro el tiempo que el pasaba fuera, pero ella lo
amaba tanto como él a ella y sabía que su trabajo era su otra mujer. Su segunda en la cabina,
la teniente María se giró y al verle la cara sonrió.
-Mi comandante, tiene la misma cara que mi sobrina cuando le llevo muchas chucherías.
El comandante, en contra de lo que solía hacer, sonrió. Normalmente no dejaba que sus
subordinados le hablaran en esos términos coloquiales, ya que de ahí a la falta de respeto
había muy poco, pero por está vez lo dejó pasar. Le había hecho mucha ilusión poder
despedirse de su mujer y su hijo.
-----La nave estaba lista para partir.
-Comprobar todas las escotillas.
-Cerradas, comandante.
-Haced un último chequeo de la nave. Que llegue oxígeno a todos los sitios y la temperatura no
muestre picos extraños.
-Todo correcto señor.
-Propulsores al 2 por ciento.
El gigantesco muelle por donde habían cargado a todos los soldados y todo el material
quedaba a su derecha, y por las ventanas delanteras de la nave se veía el espacio y una
pequeña parte de la luna, ya que estaban en base lunar, el campamento base de cualquier
aventura espacial.
La nave empezó a avanzar lentamente.
-Comunicaciones, dígale a la flota qué en cuanto abandonemos el muelle y pasemos las
defensas formación de cuña. Después, una vez en el túnel primero avanzaremos nosotros y
luego el resto de la flota.
-Recibido.
Su comunicador sonó. Era el mismo soldado que le había llamado cuando estaba allí su mujer.
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