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-Señor Tony Ro quiere acceder a la cabina de mando. Insiste en que tiene un permiso y tiene
derecho a acceder a la cabina de mando.
-Dígale que un despegue no es ninguna tontería, que vaya y se siente con los demás pasajeros
civiles.
-Si, señor.
Colgó y pensó. ¿Por dónde iba?.Ah sí, estaba viendo el orden de salida y las comprobaciones
de no colisión.
-Buenos días señor comandante -dijo una voz empalagosa a su ladoFlin se volvió cabreado y se topo con Tony Ro. De 1,7 de altura, cara chupada y menos masa
corporal que un mosquito allí estaba, justo donde él había prohibido que entrase.
-¿Qué hace usted aquí? el personal civil no puede estar en una nave durante el despegue.
Tony sonrió y hablando lentamente dijo:
-Pero el caso es que yo tengo una autorización de su superior -dijo destacando esta última
palabra- que puedo grabar mi reportaje en moverme libremente por toda la flota.
Flin cogió el papel y le echó un vistazo. Levantó un poco la vista y vió que aunque todos
seguían en su trabajo todos estaban callados escuchando su reacción. Y el papel que estaba
leyendo de verdad lo autorizaba, pero eso quería decir que podría estar en la cabina
escuchando y viendo los códigos secretos de desactivación de escudos que allí se decían.
-Mire, esto es muy fácil. En esta cabina, hasta que abandonemos el cinturón de protección y la
base se van a decir códigos secretos de paso y desactivación. Y tu no puedes estar aquí
grabándolos y escuchándolos. Así de fácil.
-Pues por lo visto, sí que puedo. (Tony Ro se acercó a su oído para que nadie más lo
escuchara) El general es muy bien amigo mío, y su superior. ¿Quiere seguir jugando?
-Sargento de guardia-gritó Flin, y el sargento de guardia de defensa se cuadró ante el-saque
ahora mismo a este civil de la cabina de mando y asegúrese de que se pone en el sitio que le
corresponde, es decir, dentro de la zona civil.
-Le prohíbo que acate esa orden. Tengo aquí una carta firmada de un superior que puedo estar
aquí. Si acata esa orden estará cometiendo traición.
El sargento se quedó quieto mirando a Tony Ro y a Flin, decidiendo que hacer. Flin maldijo,
según ese papel era cierto, podía estar allí. Y en ese momento no podía hacer nada.
-Anule la orden sargento. Tony, puedes quedarte aquí un rato, pero no puedes hablar con
nadie. Ahora están todos concentrados en que no estrellemos la puta nave contra nada. ¿De
acuerdo?
Tony Ro sonrió muy satisfecho de sí mismo porque había demostrado que el mandaba más
que el comandante de flota-Si, comandante.
Flin, intentando concentrarse siguió. Así que el general era buen amigo de Tony Ro. Ahora lo
descubriría.

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