MANUAL PARA EVALUAR PLANTELES (SNB).pdf


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los jóvenes alcancen el perfil del egresado habiendo adquirido las competencias
previstas. En tal sentido, debe procurar que existan los mecanismos de comunicación y
diálogo y se produzcan los acuerdos al interior del plantel a efecto de que docentes,
tutores y demás personal del plantel sepan cuáles son las funciones que deben desempeñar
y éstas se realicen a partir de la coordinación orientada a este gran propósito.
El tutor debe dialogar frecuentemente con el personal docente para asegurar que ese
objetivo sea alcanzado para la formación integral de los jóvenes. Los docentes, a su vez
deben valorar la función del tutor y en consecuencia deben proporcionarle los elementos
necesarios para la realización de su tarea. El apoyo del personal directivo y el tiempo
que en el plantel se dedique a la elaboración de estrategias colaborativas son
indispensables.
En este diálogo al interior de la escuela, no es razonable suponer que toda la
responsabilidad referida a la materia de la tutoría deba recaer en el tutor. El personal directivo,
en razón de la jerarquía de su función, debe contribuir destacadamente al propósito de la
formación integral. Pero igualmente debe haber una contribución activa por parte de los
docentes frente a grupo.
Además del tutor de la escuela, parece muy deseable que exista un profesor de grupo
que haga las veces de tutor de dicho grupo. Esta figura complementa a la del tutor
escolar. La tutoría grupal consiste en que un docente del grupo asume el compromiso de
coordinarse con los demás profesores del grupo, para fortalecer la formación y resolver
problemas de los estudiantes del grupo, así como para canalizarlos al tutor escolar cuando
se requiera.
La ventaja del tutor grupal es que conoce de cerca a sus alumnos y, en consecuencia,
puede dialogar con los demás profesores del grupo sobre aspectos concretos para reforzar
la formación integral y atender oportunamente dificultades que pudieran surgir. Ello
supone que los docentes pueden ser requeridos para que den asesoría académica (docentes
asesores) sobre la disciplina que imparten, de manera individual o grupal, a los
estudiantes que lo requieran para resolver dudas o rezagos y atacar la reprobación.
De esta manera se puede dar una atención inmediata a los alumnos para desarrollar sus
potencialidades, evitar que los problemas crezcan y se sature de trabajo al tutor escolar,
siempre y cuando la naturaleza de los asuntos no haga necesaria la intervención de éste
último. El tutor grupal debe seguir los lineamientos generales de tutoría que se acuerden
para el plantel y debe coordinarse con el tutor escolar.
Los apoyos institucionales, como se ha señalado, son aquellos que trascienden las
necesidades meramente académicas y que no pueden resolverse en los propios planteles.
Por ello deben contemplarse asesorías sobre proyectos de vida o vocacionales, o bien
servicios especializados para la atención de problemas de salud. El tutor escolar debe
tener la capacidad para solicitar estos servicios según lo estime necesario.
En los planteles grandes será necesario contar con más de una persona para desempeñar
funciones de tutoría. Puede haber dos o más tutores, además de orientadores, psicólogos
especializados y otras figuras afines.
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