Reforma Energetica.pdf

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primeros seis meses de 2013, el patrimonio de la empresa disminuyó en 35 mil millones
de pesos; cifra superior a la registrada en todo el año anterior. De acuerdo con
estimaciones de la propia Comisión Federal de Electricidad, de continuar las tendencias
actuales, el patrimonio neto de la empresa será negativo al cierre de 2014.
Por otra parte, las tarifas de la CFE no son competitivas a nivel internacional. Una
comparación con nuestro principal socio comercial muestra que, aún con subsidio, en
promedio nuestras tarifas son 25% superiores a las de los Estados Unidos de América,
con diferencias mayores en segmentos clave de la industria y el comercio. Estos precios
representan un freno a la economía mexicana. Respecto de las tarifas residenciales en
el primer trimestre de 2013, las tarifas de la CFE fueron 14% menores a las equivalentes
en Estados Unidos. Esta cifra comprende la tarifa Doméstica de Alto Consumo, que no
cuenta con subsidio y es 149% mayor a la tarifa residencial promedio de ese país, así
como las tarifas residenciales subsidiadas, que son 24% menores al equivalente en
Estados Unidos, resultado que se logra con un enorme sacrificio de las finanzas públicas:
el monto del subsidio asignado de 57 mil millones de pesos en el primer semestre de
2013 fue cercano al 0.75 por ciento del Producto Interno Bruto en el mismo periodo. No
obstante, las tarifas eléctricas representan una proporción importante del gasto de las
familias.
Dado que los resultados financieros de la CFE no son sostenibles y que el alza de tarifas
no es una opción para restaurar la salud financiera de la empresa, es indispensable
reducir los costos de producción. El análisis de cada segmento de la industria eléctrica
nacional permite identificar áreas de oportunidad significativas para incrementar y
distribuir eficiencias y lograr ahorros que redunden en beneficio de la sociedad. Para ello,
es necesario considerar el entorno en el que se desenvuelve la CFE.
Actualmente, México cuenta con una capacidad efectiva de 63 Gigawatts. De dicha
capacidad, cerca del 64% es operada por la CFE y el 36% restante por terceros bajo los
esquemas de Productor Independiente de Energía Eléctrica (PIE), autoabastecimiento,
cogeneración, pequeña producción, exportación y usos propios.
La creciente participación del sector privado nacional y extranjero en la generación
eléctrica es resultado de las reformas a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica,
publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 23 de diciembre de 1992, las cuales
permitieron la participación de terceros en aquellas actividades que no se consideraran
servicio público. Mediante la creación de la Comisión Reguladora de Energía, se
estableció un marco regulatorio que ha ido adecuando la reglamentación, tomando en
cuenta los cambios tecnológicos y las demandas de la industria eléctrica nacional.
La apertura limitada a la participación privada ha permitido a los actores privados
contribuir a brindar seguridad energética al país, así como ofrecer mejores tarifas a sus
clientes. Sin embargo, el esquema actual se está agotando y los beneficios no están
siendo distribuidos a toda la sociedad. Adicionalmente, las condiciones a las que está
sujeta la CFE no le han permitido competir en igualdad de circunstancias para captar y
mantener a los clientes más rentables, que son los grandes usuarios.
b) Energías limpias
Aunado a lo anterior, se tiene el objetivo de avanzar en la transición energética. En 2012,
se aprobó la Ley General de Cambio Climático, en la cual el país establece como meta la
reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en 30% para el año 2020 y 50%
