PROGRAMA PREESCOLAR 2011.pdf

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con imágenes, a propósito de las cuales puedan observar y, con apoyo de la educadora,
obtener información sobre las características de enfermedades infantiles comunes, sus
síntomas y las opciones de prevención. Si las niñas y los niños comprenden por qué
son importantes los hábitos –de higiene, de salud física y de alimentación correcta–, su
práctica sistemática se va tornando consciente y para ellos deja de ser sólo una rutina
impuesta por los adultos, que tal vez sea carente de sentido.
De esta manera los alumnos podrán, con base en la comprensión, pensar y proponer acciones en las que sí están en condiciones de participar y promover la colaboración de los demás (conversar con sus familiares, elaborar sus propios carteles con
mensajes que ellos propongan, practicar habitualmente medidas de higiene, de consumo de alimentos y de cuidado de sí mismos).
Favorecer el bienestar de las niñas y los niños implica, además de promover la
salud física, ayudarles a entender que existen situaciones en las que puede estar en
riesgo su integridad personal. Su curiosidad por explorar y conocer, y su vulnerabilidad
a los ambientes adversos o poco seguros, son condiciones que deben considerarse
para propiciar que comprendan qué actitudes y qué medidas pueden adoptar para tomar precauciones y evitar accidentes en el hogar, la escuela y la calle. De esta manera
también aprenderán a ser cautelosos.
Si bien el estado emocional de las niñas y los niños pequeños depende en gran
medida del ambiente familiar en que se desenvuelven, la maestra puede ser una figura
importante, de gran influencia, en quien puedan confiar cuando enfrentan situaciones
difíciles de maltrato o violencia. El acercamiento de la educadora con ellos, y los espacios que se abran en el aula para conversar (individualmente, en pequeños grupos
o en sesiones de todo el grupo) sobre las sensaciones y emociones que experimentan
frente a algunos adultos o ante situaciones en las que no se sienten seguros, les ayudan a empezar a tomar conciencia sobre lo que les puede provocar miedo o malestar,
y a reconocer qué pueden hacer cuando se sienten en peligro.
Además de los aprendizajes que los pequeños logren en este campo formativo, se
deben propiciar vínculos con las familias al brindarles información y al emprender
acciones de promoción de la salud. La intervención de la educadora es importante,
porque la comunicación que establezca con madres y padres de familia puede contribuir a mejorar la convivencia familiar y el trato digno hacia las niñas y los niños.
Este campo formativo se organiza en dos aspectos relacionados con las capacidades que implica el desarrollo físico y las actitudes y conocimientos básicos vinculados
con la salud: Coordinación, fuerza y equilibrio, y Promoción de la salud. A continuación
se presentan las competencias y los aprendizajes que se pretende logren las niñas y los
niños en cada uno de los aspectos mencionados.
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