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de una sociedad al establecer relaciones entre el pasado y el presente. En el último tramo de
primaria se estudia la historia de México y la historia del mundo, momento en el que los alumnos
ya poseen algunas ideas de cómo fue el pasado de nuestro país y han desarrollado nociones sobre
el tiempo histórico y el manejo de las fuentes de información. Asimismo, saben que los objetos, las
imágenes o los relatos son fuentes que brindan información sobre cómo vivía la gente en el
pasado. Lo que les permite avanzar en el desarrollo de la noción de tiempo histórico, a partir de la
necesidad de un mayor grado de precisión para entender los procesos históricos. Además
profundizan en los cambios y permanencias en la vida cotidiana, en el espacio geográfico y logran
distinguir más de una causa en los procesos de estudio.
Precisamente las nociones de cambio y permanencia son analizadas en el contexto de las
transformaciones y permanencias en las maneras de pensar y de organización social y política de
las sociedades a lo largo del tiempo.
De esta forma, al término de la educación primaria los alumnos han avanzado en el desarrollo
del pensamiento histórico al tener un esquema mental para el ordenamiento cronológico que les
permite establecer relaciones de causa-efecto y simultaneidad, mientras que al ingresar a
secundaria, el trabajo con estas nociones tendrá que afianzarse, con la intención de que al finalizar
la Educación Básica puedan contextualizar, comprender y explicar acontecimientos y procesos
históricos, y valorar la participación de los distintos grupos humanos en la historia.
Al ser el tiempo histórico un concepto abstracto, los alumnos de secundaria tienen
regularmente una percepción confusa de él. En ocasiones su reflexión sobre el mundo se
caracteriza por la tendencia a considerar que sólo el presente tiene un significado real y a ignorar
la complejidad de los antecedentes y la responsabilidad por las consecuencias. Muchas de sus
aspiraciones son a corto plazo o efímeras, por lo que su idea de futuro es limitada. Si a ello se
agrega que los medios de comunicación y los cambios acelerados de las sociedades de hoy
refuerzan esa visión del presente, se podrá entender que los adolescentes tienen dificultades para
relacionar el tiempo en sus tres dimensiones –pasado, presente y futuro– y para formular
explicaciones complejas sobre los sucesos y procesos históricos. En consecuencia, es común que
vean el pasado como algo desligado del presente, y por tanto les resulte irrelevante.
La escuela secundaria cumple una función social al promover el desarrollo de la noción de
tiempo histórico, requisito necesario para comprender el pasado y el presente, que es la base para
desarrollar una conciencia histórica. La comprensión de la historia es una herramienta valiosa para
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