INFORME NACIONAL SOBRE VIOLENCIA DE GENERO 2009.pdf


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INFORME nacional sobre Violencia de género en la educación básica en México

den enfrentar regaños más duros. En este sentido,
sería importante promover sanciones y motivaciones
que refieran estrictamente a las conductas y no a las
características –incluyendo el sexo– de quienes las
cometen (Gráfica 101).
Un tema que sólo se investigó en el alumnado
de secundaria, es la percepción acerca de las diferencias de trato hacia alumnos o alumnas, de acuerdo al
sexo del docente. Alrededor de la quinta parte tanto
de niños como de niñas dice que ha sentido que alguna vez su maestro(a) le ha dado un trato distinto
por el sexo al que pertenece (Gráfica 102).
Entre las razones que el alumnado encuentra
para explicarse el trato distinto que percibe de sus
maestras, resalta que el 15.9 por ciento menciona
que las mujeres y los hombres no son iguales. Esta
razón fue más señalada por hombres (20.7%) que por
mujeres (10.1%).
Otras explicaciones del trato diferencial señaladas por el alumnado de secundaria se refieren a que
la maestra es del mismo sexo. Así, más de una cuarta parte de las alumnas señalaron que las maestras
las tratan distinto porque ellas también son mujeres, aunque debe subrayarse que ésta no es una causa que los niños hayan manifestado en tal sentido.
Adicionalmente, más de una décima parte del alumnado planteó que el trato diferencial tiene que ver
con que las maestras quieren más a las mujeres o platican más con ellas, es decir, por el tipo de relación
más cercana que establecen.
Llama la atención encontrar entre los argumentos del alumnado para recibir un trato distinto por
parte de las maestras algunos que tienen que ver con
ideas estereotipadas que caracterizan a hombres y

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mujeres, como la que se refiere a que las mujeres son
más débiles y delicadas, lo que mencionan en porcentajes significativos solamente las niñas. En el caso
contrario, los hombres son los únicos que justifican
con un porcentaje significativo que el trato diferenciado se debe a que los niños son más traviesos.
En lo que se refiere a las razones que encuentra
el alumnado para justificar el trato distinto que perciben los niños y niñas por parte de los maestros, se
encuentra nuevamente la idea de que no pertenecer
al mismo sexo lo justifica; ésto fue mencionado por
aproximadamente una quinta parte de las mujeres y
en el caso de los hombres, no alcanzó un porcentaje significativo.
Una razón que fue mayormente mencionada
por los hombres corresponde a que los alumnos son
del mismo sexo que el maestro y, por tanto, los entiende más; esta respuesta no fue significativa en
opinión de las mujeres.
Un porcentaje importante de las mujeres mencionó que esto sucede porque las mujeres son más
débiles, lo que casi no mencionaron los hombres. En
su caso, los niños consideran que esto sucede porque “son muy malosos”, lo que hablaría de que ese
trato diferencial no necesariamente es equivalente a
un mejor trato.
Los datos anteriores indican que, a pesar de los
esfuerzos realizados, una proporción del personal docente reproduce en las escuelas tratos diferenciados
que pueden tender a fortalecer, entre el alumnado, algunas ideas estereotipadas sobre los géneros y prácticas de segregación que obstaculizan la interacción.
Debe tenerse presente que los cambios culturales son lentos, y que muchas formas de hacer, de