INFORME NACIONAL SOBRE VIOLENCIA DE GENERO 2009.pdf


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capítulo 2 Convivencia escolar entre niños y niñas, espacios físicos y violencia escolar

La diferencia de agresiones son notorias dependiendo del sexo del docente. Las maestras son más
agredidas por alumnas y alumnos, directoras y madres
de familia; los maestros por alumnos varones, el director y los padres de familia (varones también). Entre los
maestros la mención de agresoras es mínima.
Al desagregar por grado de marginación, encontramos que en el grado de marginación medio

es donde más se menciona no haber recibido tales
agresiones. Asimismo, es más elevado el porcentaje
de docentes que han recibido algún tipo de agresión
por parte de un alumno en el bajo grado de marginación en comparación con el alto. Al consultarles respecto del tipo de agresión sufrida, la mayor parte de
los(as) docentes mencionan la agresión verbal y el daño o robo de sus pertenencias.

La violencia de género en las escuelas
La violencia basada en el género se refiere a una gama de costumbres y comportamientos misóginos
en contra de niñas y mujeres, que abarca diferentes tipos de comportamientos físicos, emocionales,
sexuales y económicos. Deriva de normas culturales y sociales que le otorgan poder y autoridad a los
hombres sobre las mujeres e incluye actos de maltrato en el hogar, la familia, el trabajo, los espacios públicos y en la comunidad16.
La Declaración de las Naciones Unidas sobre
la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer del
20 de diciembre de 199317, reconoce que la violencia basada en el género “constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer que han
conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra por parte del hombre e
impedido el adelanto pleno de la mujer, (…) la
violencia contra la mujer es uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza
a la mujer a una situación de subordinación respecto del hombre”. En esta Declaración se define
por primera vez la violencia contra las mujeres como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual
o psicológico para la mujer” y se incluyen también
como actos de violencia, “las amenazas de tales
actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.
Queda claro, entonces, que los actos de violencia basados en el género incluyen mucho más que la
violencia en las parejas, haciendo referencia a todas
las agresiones de que son víctimas las mujeres por el
solo hecho de ser mujeres.
16 Organización Panamericana de la Salud (2002), Informe Mundial Sobre Violencia y Salud.
17 Resolución de la Asamblea General 48/104 del 20 de diciembre de 1993.

La violencia de género
entre niños y niñas
Durante la infancia niños y niñas incorporan valores
y normas de comportamiento que orientarán su vida adulta. Debido a lo anterior, con miras a la prevención, es fundamental conocer sus percepciones, sensaciones y actos vinculados con la violencia de género.
En este sentido, se preguntó a los niños y niñas sobre
diferentes situaciones que pueden constituir agresiones contra las mujeres en las escuelas. Poco menos de
la mitad del alumnado de 4º y 5º de primaria señaló
que en su escuela se han dado situaciones en las que
los niños salen corriendo al patio y al pasar golpean o
le jalan el cabello a las niñas. Lo anterior es más referido por las niñas que por los niños y, al desagregar por
tipo de escolaridad, el porcentaje que lo reporta es
más alto en primarias generales que en primarias indígenas. También la población urbana refiere más esta
situación que la rural. En lo referente al nivel de marginación, esto ocurre más en el alumnado de escuelas
ubicadas en lugares con un bajo nivel de marginación,
como se mencionó anteriormente (Gráfica 99).
En el apartado anterior se señaló que tanto en
sexto de primaria como en secundaria, los principales generadores de violencia psicológica (humillaciones o insultos) fueron los compañeros varones. Así,
cuando se consultó respecto de agresiones físicas, 32
por ciento del alumnado de sexto de primaria señaló
haberlas recibido de compañeros y solamente 19 por
ciento de compañeras. En secundaria, 26.5 por ciento dijo haber sido objeto de agresiones físicas por
parte de los compañeros y 16.5 por ciento por parte
de las compañeras.
En este sentido, pareciera que en la escuela se
están reproduciendo prácticas agresivas de los niños
hacia las niñas, pero también hacia otros niños, en el
marco de un estereotipo sobre la masculinidad que
supone que las formas violentas son uno de sus componentes constitutivos.
Es interesante observar que el tipo de agresión
física que sufren hombres y mujeres se distingue de-

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