PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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San Agustín se acercó al niño cuando estaba arrojando el agua sobre el
pozo.
¿Qué estás haciendo, pequeño?
-Estoy echando toda el agua del mar en este hueco.
-Pero eso es imposible –saltó el sabio Agustín con una sonrisa tierna y
condescendiente-. El mar es muy grande, mide kilómetros y kilómetros y es
también muy profundo. ¿Cómo piensas que vas a meter una cosa tan grande en
un pocito tan chico?
-Eso es cierto –le dijo el niño mirándole con picardía-, pero más pequeña
es tu cabeza y quieres meter en ella a Dios que es infinito.
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