PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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-Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a tu casa.
La señora quedó entusiasmada. Nunca había imaginado que fuera posible
un milagro tan extraordinario. Mandó preparar una excelente cena para recibir a
Jesús: hallacas, pavos, perniles horneados, langosta, turrones, dulces deliciosos,
vinos exquisitos y licores importados.
Estando muy afanada en sus preparativos, sonó el timbre. Era una mujer
mal vestida, de manos y rostro ajados por el trabajo y el frío, con el vientre
hinchado por un embarazo muy adelantado.
-Señora, ¿no podría ayudarme de alguna manera? No le pido limosna, sino
trabajo, muy pronto daré a luz y necesito con urgencia el trabajo.
-Estas no son horas para venir a molestar en busca de trabajo. Es Noche
Buena, ¿acaso no lo sabe? Vuelva otro día y veremos qué puedo hacer por usted.
Ahora, disculpe, estoy muy ocupada preparando la cena para un visitante muy
ilustre.
Poco después, llamó a la puerta un hombre con sus ropas sucias de grasa.
-Disculpe, señora, mi camión se ha accidentado frente a su casa. ¿No
tendría acaso unas herramientas que me preste?
La señora, atareada como estaba limpiando la vajilla especial de muy fina
porcelana y ordenando las copas de cristal de bohemia, se irritó muchísimo:
-¿Acaso piensa usted que mi casa es un taller mecánico? ¡Cómo puede
haber personas tan inoportunas y tan descaradas! No, no tengo ningunas
herramientas que prestarle. Y mejor se va pronto pues con esos pies tan sucios
me está manchando el frente de mi casa.
La señora siguió preparando la cena. Puso a enfriar la champaña, y alistó
los más suculentos pasapalos. Sin duda no tardaría en llegar el buen Jesús. Por
eso, cuando volvió a oír el timbre, su corazón saltó de emoción.
Pero no era Jesús. Era un niño de la calle pidiéndole con descaro un plato
de comida.
-¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana
y te daré lo que haya sobrado, si es que sobra algo, pues todo lo que he
preparado está exquisito y tengo una visita muy especial esta noche.
Por fin, todo quedó listo. La mesa brillaba con los más exquisitos manjares.
Todos en la familia esperaban nerviosos la llegada de Jesús.
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