asambleas y reuniones.pdf

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De los problemas asamblearios a la reorganización participativa
Economía Social»), así como de diversos foros, generalmente más numerosos
y heterogéneos, vinculados a procesos de participación social en políticas
públicas (responsabilizándose, desde CIDADANIA S. Coop. Galega, en la
coordinación de dichos foros). También hemos sistematizado las experiencias
de asociaciones y colectivos reivindicativos, en los que de forma más puntual
tuvimos la oportunidad de organizar cursos, de prestar asesoramiento o
simplemente de participar como unos activistas más.
En todas estas entidades el tipo de problemática con la que nos hemos
encontrado es muy similar. Sin embargo sí hay que hacer diferenciaciones
cuando abordamos otras variables, como el carácter más o menos técnico de
los temas a tratar o, sobre todo, el tamaño del grupo: una reunión en la que
participan doscientas personas tiene sus propios límites y precisa de unos
métodos de trabajo diferentes que una en la que participan quince.
Resumiendo, en las organizaciones democráticas y en aquellas que
asientan la organización del trabajo (completamente o en parte) en instancias
participativas, es necesario contar con una mínima capacidad técnica para la
realización de reuniones y asambleas. Esta capacidad debe ser compartida por
todo el grupo en la medida de lo posible, ya que el éxito o fracaso de la reunión
depende de todas las personas que participan en ella. La formación necesaria
en técnicas de reuniones puede darse a través de distintas vías: bibliográficas,
cursos específicos, entrenamiento aplicando las distintas propuestas técnicas a
las reuniones habituales, intercambios y aprendizajes recíprocos sobre las
experiencias en el tema y, sobre todo, evaluación permanente y colectiva de las
reuniones, con guías que permitan ir detectando fallos y reconociendo
también las mejoras que se van incorporando.
Como veremos, esta capacidad técnica tendrá que responder a objetivos
de tres niveles diferenciados: la eficacia de la reunión (cumplimiento de la
misión u objetivos para los que fue convocada), la participación democrática
(atendiendo a la transparencia informativa, a la recogida de todas las
opiniones y a la organización de la toma de decisiones democrática), y a que
las relaciones personales sean de cordialidad y cooperación.
Esperamos que estas reflexiones y sistematizaciones sobre nuestras
experiencias enriquezcan los espacios de autogestión cotidiana, y que las
próximas publicaciones se nutran también de vuestros hallazgos.
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