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Asambleas y reuniones
Son muy frecuentes las actitudes de boicot a las reuniones que tienen su
origen en disconformidades, conflictos o desacuerdos no solventados con la
entidad u organización en la que se está (o con parte de sus miembros). Puede
ocurrir, en estos casos, que la actitud negativa en la asamblea sea la vía de
comunicación, y/o de presión más fácil, más accesible o la única que tengan.
Es recomendable intentar abordar estos conflictos por medio de cauces
específicos para ellos, sea dentro de una reunión como tema específico o por
las vías que se considere oportunas. Pero, en todo caso, no adaptarse a la
presencia permanente de este tipo de disposiciones que pueden entorpecer
sistemáticamente la marcha fluida de las reuniones.
Las asambleas son el instrumento práctico más definitorio de la
organización democrática e igualitaria. Por su parte, las reuniones, como
manifestación del trabajo en equipo han demostrado dar respuestas más
creativas y productivas que las valoraciones y decisiones tomadas
unilateralmente. Las asambleas y reuniones, por lo tanto, confieren sentido
social, comunitario y cooperativo a la autogestión de cualquier colectivo. Por
eso han de dotarse de instrumentos que permitan la puesta en práctica de
estas cualidades, superando las dificultades que hemos referido.
En este libro, a modo de guía práctica, trataremos de contribuir a dotar a
las distintas entidades y colectivos de herramientas para sacarle todo el
provecho a sus reuniones. De este modo es posible que contribuyamos
también a contrapesar cierta «mala prensa» que tiene la dinámica asamblearia
y el trabajo en equipo cuando escuchamos: «las reuniones son improductivas»,
«en grupo nadie se hace responsable de nada», «se pierde mucho tiempo»,
«sólo se discute pero no se encuentran soluciones», «no se deja hacer a la gente
que verdaderamente sabe».
LA MALA PRENSA DE LAS MALAS EXPERIENCIAS
Ciertos polemistas viscerales exigen que cada decisión sea tomada por
una asamblea (les encantan las asambleas). Discutir nimiedades hasta la
exasperación indica una gran desconfianza mutua entre los asamblearios
(además de pocas miras), pero no llegar a soluciones claras y asumidas
por todos, o «mariposear» de tema en tema sin resolver ninguno, revela
una falta de método o de educación «social» que puede conducir a tachar
el sistema asambleario como de muy ineficaz y sobre todo aburrido. Esas
largas horas de asambleas que todos sufrimos, en las que al final ya no
sabías de qué se hablaba, ni qué se votaba, ni qué se había decidido, son
un auténtico horror, salvo para aquellos con un ego que se colma al
hablar y al discutir.
Lorenzo Mediano
Como ya hemos dicho, las asambleas y reuniones forman parte de muchos
tipos de organizaciones: entidades de la economía social, comunidades de
vecinos, asociaciones sin ánimo de lucro (culturales, vecinales, de madres y
padres de alumnos/as, solidarias o reivindicativas), e incluso en la
Administración Pública, sindicatos, partidos políticos o empresas privadas.
La experiencia que orienta estas páginas parte sobre todo de las empresas
cooperativas gallegas, con las que hemos venido trabajando este aspecto (a
través de la «Federación de Cooperativas Sinerxia» y la «Asociación Para a
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