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La evaluación como elemento de mejora continuada

— sobre sanciones (impuestas previamente o estipuladas en el grupo por
transgredir normas; también se incluyen aquí los mecanismos para aplicar
las sanciones, los modos de aceptación de las mismas, etc.).
Una vez sabemos cuáles son los elementos a los que tiene que atender, es
necesario conocer quién tiene que observar. En principio puede ser cualquier
miembro del grupo. Preferiblemente todos por turnos rotativos. Pueden
comenzar aquellas personas menos activas en el grupo o que un día concreto
no tengan mucho interés en exponer sus opiniones (o piensen que otras
personas del grupo ya las defienden por ellas). De cualquier modo, la práctica
de la observación exige bastante concentración, pero no impide algunos
momentos de desconexión de esta tarea para intervenir en la discusión si la
persona observadora lo cree conveniente.
No puede observar aquella persona que quiera defender constante y
fuertemente una postura que de antemano sabe muy polémica en el grupo.
Tampoco conviene que ejerza la observación una persona que no puede
controlar un día su modo compulsivo de hablar y querer intervenir en todos los
asuntos. La persona observadora se compromete el día que le toca observar a
guardar bastante silencio, mirar con sensibilidad a todo el mundo (a quienes
hablan y a quienes no hablan), tomar notas y, finalmente, devolverle al grupo
los resultados (en global, por una parte, y con detalles y ejemplos, por la otra).
Por último, vamos a describir distintos tipos de observación según el
ámbito que abarcan.
— Observación de reuniones concretas. Puede ser «libre» (anotando
espontáneamente todas aquellas cosas sorprendentes, poco habituales,
etc. que van surgiendo en el transcurso de la reunión o discusión) o
«reglada» (con hojas de observación preparadas de antemano, buscando
exhaustividad en las categorías e incluso anotando cosas aparentemente
irrelevantes para quien observa, pero que pueden ser útiles para reconocer
las aportaciones de muchas personas al final).
— De un período temporal de la vida del grupo, que puede incluir varias
reuniones y circunstancias en la historia del grupo. Puede correr a cargo
de una misma persona (que relacione unos hechos con otros, la evolución
de las relaciones y actitudes, etc.) o de varias que se juntan y/o turnan
(comparando los distintos tipos de observaciones y las distintas
circunstancias en las que se daban las relaciones grupales).
En todos los casos es fundamental devolver la información al grupo en el
espacio abierto para la evaluación. Este paso se produce en el momento de la
evaluación colectiva e incluye la devolución, discusión y uso de la
información. No podemos olvidar que el objetivo de los ejercicios de
«observaciones» es facilitar que se consiga un autoconocimiento grupal que
permita ir mejorando constantemente.

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¿Quién observa?