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La evaluación como elemento de mejora continuada
Como variante, y empleando también una rueda ágil, podemos interesarnos
cada día por cuestiones que estimemos relevantes, y lanzar a la rueda una
pregunta, del tipo:
¿Crees que podrían mejorarse las relaciones dentro de este grupo?
¿Hoy fueron escuchadas y tomadas en cuenta todas las opiniones?
¿Cumplimos los objetivos establecidos al inicio?, ¿en que grado?
¿Los métodos empleados resultaron muy divertidos pero poco prácticos?,
¿muy participativos pero poco serios?, ¿muy enfocados a los objetivos
pero demasiado aburridos?
¿La participación fue mayor o menor que en reuniones anteriores?
En todos estos casos podemos tomar nota de las opiniones y valoraciones
vertidas, de forma que, con perspectiva temporal, podamos hacer
valoraciones del proceso asambleario durante años, haciendo más patentes
las mejoras encontradas.
Existe otra fórmula de evaluación no sistemática que ofrece la ventaja de
ser por escrito: la crónica periodística. Se trata de hacer breves crónicas, en
clave de humor, sobre el transcurso de la reunión. El humor puede ser un
buen facilitador para la crítica de determinadas actitudes personales, etc. Sin
embargo, debe ser empleado con tacto y respeto y, en la medida de lo posible,
en clave positiva. Cuando se le hace una crítica negativa a alguien al final de
una asamblea (aunque también pasa con las positivas), el tacto y el respecto
se manifiestan huyendo de estos dos extremos:
1) ocultar el nombre de la persona que se comporta de la manera criticada
(diciendo, por ejemplo, «aquí hay gente que nunca se moja, ni opina, ni
decide, ni se quiere encargar de ningún trabajo, y hoy quedó patente»),
impidiendo que la persona o personas afectadas expongan sus réplicas;
2) personalizar tanto la crítica de modo que no se evalúa tanto el
comportamiento concreto en una asamblea como la personalidad o la vida
de alguien (esto ocurre cuando se dice, por ejemplo, «yo ya estoy harto
porque Raúl hace como siempre, no deja hablar a nadie, igual que cuando
estamos en la comida»).
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Ponerle nombre a
las críticas y opinar
sobre ellas no
significa
cuestionar la
personalidad.
