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La comunicación
Lenguaje no verbal y comunicación a través del espacio
El lenguaje no verbal es considerado por la kinésica (una especie de
lingüística de los gestos y de los signos corporales) como un tipo de
comunicación con una estructura y reglas propias. Los movimientos
corporales con significado tienen también una fuerte relación (pero no única)
con la cultura y con las condiciones de socialización. Poseemos un repertorio
culturalmente aprendido de movimientos corporales comunicativos que, con
frecuencia es expresado de un modo inconsciente. Por ejemplo, cruzar las
piernas o los brazos, ilustrar las explicaciones con las manos o evitar las
miradas prolongadas y directas a los ojos de otra persona.
La expresión
corporal está
culturalmente
aprendida.
¿En que medida la comprensión del lenguaje corporal facilita la comunicación
interpersonal? Por su carácter de comunicación frecuentemente implícita, los
gestos corporales pueden tanto favorecer la expresividad de los mensajes
(reforzando a las expresiones verbales, por ejemplo, con ilustraciones icónicas
de las descripciones, con mayor atracción de la atención ajena, etc.), como
crear conflictos latentes ante la falta de respuestas hacia gestos manifiestos
(caras de aburrimiento o miradas perdidas ante una exposición muy larga,
gestos de hambre y sueño en una reunión muy prolongada, mímica agresiva
e insultos con las manos, etc.).
Destacamos la relevancia del lenguaje no verbal en dos dimensiones:
— En sus capacidades expresivas y de respuesta, especialmente cuando se
trata de las «manifestaciones de afectos» que se desarrollan mediante los
movimientos faciales que tienen un significado cultural codificado (las
sonrisas, los bostezos, el tipo de mirada, los tipos de risas, etc.). Cuando la
finalidad de la comunicación es el intercambio de sentimentos y cuando
estos son usados como medio para atraer la atención hacia otros mensajes
más informativos, los gestos faciales son especialmente relevantes.
— En la «regulación» de la conversación, de su ritmo, del interés por los
temas y de las personas implicadas en ella, los movimientos corporales
juegan un papel fundamental y diversas funciones: la fática para verificar
el contacto mutuo (indicando a quien habla que continúe, que repita, que
deje de hablar, etc.; o mirando a personas que aún no hablaron) y la
referencial (mostrando con gestos ignorancia, seguridad o indiferencia
ante los temas tratados).
El lenguaje del cuerpo no es el único lenguaje no verbal con connotaciones
sociales y culturales. La vestimenta (formal, informal, cara, distinguida,
sencilla, descuidada, etc.) y la organización del espacio (decoración, mesas,
tamaño, instrumentos, distancias personales, etc.) son dos lenguas también
muy poderosas.
Dentro de esta última, podemos deternos en la llamada «proxémica»: esto
es, el estudio de las distancias interpersonales y sociales, en general, y de la
proximidad espacial entre los miembros de un grupo, específicamente. Tanto
con los gestos corporales no verbales como en las distancias y modos de
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La vestimenta y el
espacio también
comunican.
