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La comunicación
— La comunicación no solo es cosa de «quien la da», sino también de
«quien la recibe». La comunicación bidireccional ofrece la posibilidad de
entenderse y coordinar mejor los esfuerzos comunicativos entre una
posición y otra. Esa relación no consiste fundamentalmente en dar y
recibir informaciones seguras, sino en un intercambio fructífero de
preguntas, interrogantes, dudas y cuestiones que ayudan a ir descubriendo
en común, a aprender mutuamente de las informaciones respectivas. La
manipulación informativa, los sentimientos de ignorancia y la toma de
decisiones por simple persuasión de los argumentos de alguien, pasan a
segundo plano cuando la circulación informativa y el feed-back
(bidireccionalidad y retroalimentación) consisten en preguntas-respuestas
y preguntas-preguntas.
Bidireccionalidad y
retroalimentación.
La comunicación mediada por las relaciones de poder
Por poder entendemos en primer lugar un ejercicio de capacidades
individuales y colectivas y, en segundo, una relación social de influencia. En la
medida en que esa relación implique la represión de las capacidades de una
de las partes de la relación, es decir, que la influencia adopte la forma de una
imposición contra la que las otras partes no se pueden resistir, diremos que la
relación de poder es un ejercicio de dominación.
El poder colectivo es un ejercicio de derechos y capacidades de decisión,
de acceso al conocimiento y de discusión. Poder etimológicamente significa
potencialidad, es decir, potencial para poner en acto esas capacidades,
hacerlas reales.
Las relaciones de poder implican relaciones de fuerzas, de influencia y
estratégicas para hacer efectivos los derechos y las capacidades y
potencialidades que los miembros de la organización se reconocen
mutuamente y que materialmente poseen. En este sentido, los conflictos entre
fuerzas, estrategias, objetivos, argumentaciones y visiones de la realidad
cooperativa, son constantes en todo ejercicio del poder, ya que implican la
existencia del ejercicio de algún tipo de resistencias. Esos conflictos, sin
embargo, pueden manifestarse en relaciones de dominación o en otro tipo de
relaciones dialécticas creativas.
Si entendemos el poder en su vertiente más próxima a lo que venimos
llamando dominación, podemos señalar cuatro situaciones comunicativas
que constituyen un repertorio de «estrategias comunicativas de poder»,
entendiendo ahora por poder la mayor probabilidad de que se produzan
efectos de dominación a través de ciertos modelos comunicativos:
— La violencia simbólica. Puede definirse como aquel proceso comunicativo
donde alguien con autoridad logra imponer significados e imponerlos
como legítimos, ocultando las relaciones de fuerza que permiten esa
imposición. Por ejemplo, cuando se usa el modo colectivo (nosotros, todos,
esta cooperativa, etc.) para imponer las ideas particulares de una persona;
cuando se define la realidad ocultando temas relevantes, seleccionando de
un modo arbitrario la información procedente, por ejemplo, de un
acontecimiento exterior que sólo llegó a unas pocas personas; cuando se
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Poder como
capacidad.
Poder como
dominación.
Conflictos de poder
y resistencia.
Estrategias
comunicativas de
dominación.
