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Asambleas y reuniones
Violencia
simbólica.
Argumentos de
autoridad.
Contradicciones y
paradojas
Comunicación no
verbal.
estigmatiza y estereotipa a individuos y sus caracteres (como estrategia de
desvalorizar sus ideas, por ejemplo, diciendo «las nenas»); cuando se
dirigen burlas, insultos, desvalorizaciones, acusaciones y agresiones
simbólicas de todo tipo; o cuando no se permite hablar o conversar a otras
personas mediante interrupciones, cortes, ruídos o prohibiciones.
— Los argumentos de autoridad. Pueden definirse como aquellas
afirmaciones que surgen en un proceso de argumentación, discusión y
persuasión, con la característica de reforzar la autoridad de quien habla
por medio de referirla a una autoridad superior pero indiscutible, de la
que emana el valor de la primera. Este tipo de dominación comunicativa
es muy frecuente con el uso de referencias y apoyos en la ciencia, en la ley,
en la costumbre o en cualquier afirmación que se presente como
indiscutible y dogmática («estoy totalmente seguro...»). Otro ejercicio de
autoridad por medio de expresiones comunicativas es la insistencia en
tener la última palabra.
— Contradicciones y paradojas. Las contradicciones pueden revelar
estrategias de adaptación a cualquier situación adversa (afirmando una
cosa primero y la contraria después, con la misma intensidad y sin rubor
ni mención de la mudanza) o ser síntomas de la capacidad de imponer una
opinión a pesar de la inconsistencia de la argumentación. Un caso
específico de contradicciones lo constituyen las paradojas, entre las cuales
son las de tipo pragmático aquellas que más se usan para colocar a las
personas subordinadas ante alternativas en las que siempre pierden. Las
paradojas sintácticas son aquellas con las que se afirma que todos los que
no pertencen a un grupo, pertencen a otro, aunque este último incluya a
individuos muy diferentes entre sí. Las paradojas semánticas son las del
tipo del mentiroso que dice «yo miento» (o, por ejemplo, «todo esto que
digo no tiene sentido, no me hagais caso»). Las paradojas pragmáticas son
las más violentas: «sé espontáneo», «te ordeno que no me obedezas»,
«debes actuar por ti misma», «si hablas no hay quien te aguante y si no
hablas no sé lo que piensas», etc.
— El silencio y la comunicación no verbal. La incomunicación puede tanto
mantener situaciones de dominación como crearlas, según en qué
momentos y cómo sea manejada. El secreto, guardarse información y
monopolizarla, son las formas genéricas que se pueden producir
estratégicamente en la organización (en base a objetivos de beneficio
privado). Los sobreentendidos y los malentendidos constituyen otro tipo
de «silencios» que pueden comunicar las relaciones de dominación
implícitas. Por su parte, las posiciones espaciales, sobre todo ante las
mesas de reuniones o asambleas («presidiendo»), pueden también
comunicar valores añadidos a la información de quien adopta esas
posiciones dirigistas o privilegiadas (visibles y desde las que se puede
ver), facilitando su probabilidad de ser impuesta por encima de otras. El
uso del cuerpo, los gestos y la vestimenta también pueden ser controlados
en vistas a reforzar expresivamente las argumentaciones enfrentadas (con
puñetazos en la mesa, por ejemplo).
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